
RECICLADOS
Redacción P&C
8 de junio de 2026
La crisis del reciclado de plásticos ha vuelto a situarse en el centro del debate en Italia. UTILITALIA, federación que agrupa a empresas de agua, ambiente y energía, ha advertido de que el sistema nacional de gestión y reciclaje de residuos de envases plásticos se encuentra “al borde de la parálisis”, con riesgo de comprometer la regularidad del servicio en distintas zonas del país. Según la información difundida por la entidad, a finales de abril las cantidades de plástico almacenadas en centros de recogida casi se habían duplicado respecto al mismo periodo del año anterior.
El problema, según la federación italiana, no se localiza en la recogida, sino en la fase posterior. La progresiva saturación de los canales de recuperación y reciclaje estaría impidiendo liberar material con normalidad, lo que genera acumulaciones en los puntos de almacenamiento. UTILITALIA alerta además de posibles disfunciones en el servicio a los ciudadanos y mayor exposición a incendios en instalaciones con stocks elevados.
La situación italiana encaja con una tensión más amplia en el reciclado europeo de plásticos. Plastics Recyclers Europe ha señalado que el sector atraviesa su mayor contracción, con una caída de facturación del 5,5%, un aumento del 50% en el cierre de instalaciones y la pérdida de cerca de un millón de toneladas de capacidad europea en tres años. La organización vincula esta presión a costes elevados, menor demanda e importaciones baratas y poco reguladas procedentes de fuera de la región.
En España, el escenario presenta diferencias. La capacidad recicladora nacional es elevada, pero no opera al margen de las tensiones que afectan al mercado europeo. En su Estrategia del Sector del Reciclado de Plásticos 2026–2030, ANARPLA sitúa entre los principales retos del sector la volatilidad del plástico virgen, la competencia internacional con estándares desiguales, la distancia entre capacidad instalada y demanda real de reciclado, y los costes crecientes de trazabilidad y certificación. EsPlásticos, por su parte, advierte de que las importaciones a bajo precio y la falta de verificación suficiente del contenido reciclado declarado están debilitando la competitividad del reciclado europeo y español.
El sistema español de envases también cuenta con una estructura de responsabilidad ampliada del productor bien canalizada a través de SCRAP. ECOEMBES ha comunicado que en 2025 se reciclaron 2,2 millones de toneladas de envases domésticos y comerciales dentro de su sistema, con una tasa del 74,6% en envases domésticos y del 62% para el plástico doméstico. El coste anual de gestión superó los 800 millones de euros, financiado por las empresas adheridas y complementado con la venta de residuos a recicladores homologados.
Aun así, los datos más recientes sobre circularidad del plástico en España muestran que el avance del reciclaje convive todavía con cuellos de botella. Según Plastics Europe, en 2024 se trataron en España 3,023 millones de toneladas de residuos plásticos posconsumo, de las que 1,285 millones se reciclaron, lo que sitúa la tasa de reciclaje en el 42,5%; el vertedero absorbió aún el 35,2% y la incineración el 22,3%. En envases plásticos, el reciclaje alcanzó 898.000 toneladas, equivalentes al 51% del flujo tratado, aunque la diferencia por modelo de recogida sigue siendo determinante. La tasa de reciclaje se eleva al 69,8% cuando la recogida es selectiva y cae al 6,3% en los flujos de recogida mixta.
Italia afronta ahora una alarma no extrapolable a España, provocada por acumulación de material y falta de salidas suficientes. Nuestro país cuenta con más músculo industrial en este sector, pero depende igualmente de que exista demanda solvente para la granza reciclada, de que el material recogido llegue con calidad suficiente y de que el mercado no premie de forma sistemática al material virgen o importado más barato. El riesgo más probable para España sí es una presión creciente sobre márgenes, capacidad ociosa y viabilidad de determinadas corrientes de reciclado. Si esa presión se combina con menor demanda, importaciones sin trazabilidad suficiente y falta de incentivos efectivos al uso de reciclado, el atasco italiano puede funcionar como advertencia para toda la cadena europea del plástico reciclado.