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COYUNTURA

EuPC y EsPlásticos también alza la voz y piden reconsiderar o aplazar las medidas contra la producción y comercialización de platicos de un solo uso

15 de abril de 2020

Jueves, 16 de abril de 2020 | No sólo en EE.UU. la pandemia COVID-19 impulsó un movimiento para reconsiderar (y en algunos casos cambiar) las leyes prohibitivas respecto a los plásticos de un solo uso. El pasado 8 de abril el presidente de EuPC, Renato Zelcher, y el director gerente de la misma organización, Alexandre Dangis, mandaron una carta abierta a la presidenta de la CE, Ursula von der Leyen, y a los comisarios Virginijus Sinkevičius, Stella Kyriakides y Thierry Breton en la que solicitan aplazar la entrada en vigor de la Directiva sobre plásticos de un solo uso (SUP, por sus siglas en inglés) 2019/904 que, según resume su artículo 1, tiene por objeto “prevenir y reducir el impacto de determinados productos de plástico en el medio ambiente, en particular el medio acuático, y en la salud humana, así como fomentar la transición a una economía circular con modelos empresariales, productos y materiales innovadores y sostenibles, contribuyendo así también al funcionamiento eficiente del mercado interior”.
 
El plazo para la transposición de dicha Directiva está planeado para el día 3 de julio de 2021 y una de las medidas que más ha causado polémica es la referente a la prohibición de circular en el mercado productos de plástico de un solo uso como platos, cubiertos, pajitas para bebidas y envases de poliestireno para alimentos (Art. 5, apartado B del Anexo). Bajo este entendido, la carta emitida por la EuPC califica de “ser una legislación muy difícil de seguir e implementar tanto a nivel comercial como a nivel nacional por parte de los Estados miembros” y señala que “cuando se redactó e impulsó en un período extremadamente corto, esta legislación ‘política’ de la Comisión de la UE NO TOMÓ en cuenta las consecuencias higiénicas de prohibir o reducir los plásticos de un solo uso” y sólo se consideró su aspecto en tanto basura.
 
De esta manera, y frente a la contingencia sanitaria que mantiene en estado de alerta prácticamente a todas las naciones de Europa y el mundo entero por el nuevo coronavirus, los representantes de la EuPC exhortan a las autoridades de la CE para reflexionar sobre las estrategias de ajuste para Europa en lo referente al uso de plásticos y puntualizan que “el ataque a los plásticos seguido por muchos políticos ahora es contraproducente y es hora de trabajar juntos para reconstruir la economía y salvaguardar la salud del consumidor al tiempo que impulsa la circularidad de la industria del plástico”. Con lo anterior, tanto Zelcher como Dangis, no olvidan y, por el contrario, reafirman que “la industria continuará trabajando en los aspectos de circularidad con todas las cadenas de valor y mantendrá los objetivos para alcanzar los 10 millones de toneladas de uso de materiales reciclados entre 2025-2030”.
 
Esta carta abierta a las autoridades de la CE se suma a las voces del sector industrial del plástico del mundo entero por manifestar sus inquietudes frente a decisiones tomadas, según sus comunicados, sin el consenso o las consideraciones de todos los involucrados. Otro claro ejemplo de esto y que compete particularmente a España, fue el anuncio del Ministerio de Hacienda a finales de febrero sobre un nuevo impuesto aplicable a los envases plásticos de un solo uso y que la plataforma EsPlásticos consideró como “un impuesto intencionadamente discriminatorio” ya que sólo se refiere a envases de un solo material (el plástico) con el fin de desincentivar su uso, lo cual “es alarmante a nivel de seguridad alimentaria y sanitaria”.
 
Según lo expresó esta organización que agrupa a los principales actores de la cadena de valor de los plásticos en España (ANAIP, PlasticsEurope, Cicloplast y AIMPLAS que, juntas, representan a más de 3.000 empresas productoras, transformadoras y recicladoras del sector), “el reciente proceso abierto por el Ministerio de Hacienda para implantar un impuesto que grave exclusivamente a los envases plásticos de un sólo uso, presenta importantes puntos alarmantes en cuanto a su impacto sanitario y socioeconómico”, toda vez que, según su información sustentada en datos de la RASFF, el aumento de alertas sanitarias en la UE ha aumentado un 17% desde la limitación y prohibición del uso de plásticos para envoltorios y envases que están en contacto con la comida. Por otro lado, EsPlásticos señala que “sustituir todo el envasado plástico europeo emplearía al año el doble de energía, triplicando las emisiones de efecto invernadero (97,4 millones de toneladas frente a 36,6 millones). Además, multiplicaría casi por cuatro el consumo de recursos (66 millones de toneladas frente a 18,4 millones) para los mismos productos”, debido las características propias del procesado, peso y volumen del plástico. 
 
Respecto al costo en materia socioeconómica, la plataforma señala que acciones como estas ponen en riesgo 255.00 empleos directos e indirectos, así como el 2,7% del PIB que aporta este sector a la economía del país.
 
Finalmente, ya sea a nivel continental o nacional, las palabras de los representantes de la EuPC parecen oportunas al señalar que “la libertad de circulación de estos productos es necesaria para mantener la higiene, la salud y la seguridad en el suministro de muchos productos, como materiales en contacto con alimentos, equipos de protección, dispositivos médicos y medicamentos. No podemos darnos el lujo, en ningún sentido, de olvidar las precauciones básicas que los productos de plástico pueden proporcionar y ya están brindando en el campo en este momento para ayudar en la lucha contra esta crisis”.

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