Hay varias deficiencias que es fundamental corregir en el ciclo de vida del PLA para que sea un material verdaderamente sostenible.
BIOPOLÍMEROS
Jorge Rodríguez
14 de marzo de 2024
El PLA constituye una alternativa prometedora a los plásticos convencionales que ofrece potenciales beneficios ambientales. Sin embargo, los sistemas de gestión de residuos actuales provocan consecuencias negativas no deseadas tanto en las cadenas de reciclaje como en el medio ambiente. En un reciente informe, la consultora Eunomia Research ha realizado un análisis del ciclo de vida de este bioplástico, identificando varias deficiencias que es fundamental corregir para que el PLA sea un material verdaderamente sostenible.
Los sistemas de gestión de residuos actuales convierten al material en un producto "contaminante"
El estudio, titulado Los Bioplásticos son basura: Consecuencias ambientales imprevistas del PLA desde la producción hasta la eliminación, explica que el PLA no puede procesarse en las mismas corrientes de reciclaje que los plásticos convencionales, debido a su diferente estructura química. Aunque es técnicamente reciclable, su volumen de mercado hace que, actualmente, “sea costoso e ineficiente clasificar y reciclar PLA por separado”.
Si no se biodegrada en condiciones controladas, el PLA puede comportarse de manera similar a los plásticos tradicionales, persistiendo en el medio ambiente durante mucho tiempo.
Además, los sistemas de recogida de residuos orgánicos y las instalaciones de compostaje industrial necesarias para que el PLA se biodegrade por completo aún no están muy extendidas. “Una gran mayoría de las instalaciones de compostaje y reciclaje no aceptan PLA debido a problemas de contaminación”, asegura el informe. La consecuencia es que el PLA se convierte en un residuo que termina principalmente en vertederos, lo que puede provocar emisiones nocivas de metano. “Si no se biodegrada en condiciones controladas, el PLA puede comportarse de manera similar a los plásticos tradicionales, persistiendo en el medio ambiente durante mucho tiempo, fragmentándose en microplásticos que suponen un potencial riesgo para la salud humana”, dice el estudio.
"No podemos gestionar el PLA de forma sostenible con el actual sistema de gestión de residuos. Se requiere una importante inversión en la recogida, clasificación y procesamiento de residuos"
Por todo ello, la sostenibilidad del PLA está condicionada al “desarrollo de políticas y regulaciones apropiadas para minimizar o eliminar las consecuencias negativas e involuntarias de su producción, junto con una amplia estrategia de gestión de residuos e inversiones en infraestructuras a gran escala”, concluye el estudio. “No podemos gestionar el PLA de forma sostenible con el actual sistema de gestión de residuos. Se requiere una importante inversión en la recogida, clasificación y procesamiento de residuos”.
Aunque es técnicamente reciclable, su volumen de mercado hace que, actualmente, “sea costoso e ineficiente clasificar y reciclar PLA por separado”.
El problema de la contaminación de las corrientes de reciclaje provocado por los residuos de PLA que Eunomia pone de manifiesto en su informe, ya ha sido abordado anteriormente en otras investigaciones. Según un estudio realizado por científicos de la Universidad de Wageningen (Países Bajos) en 2022, en flujos de bandejas de alimentos de PET, los niveles de PLA de entre un 0,1%-1% tuvieron un efecto insignificante sobre la pureza final. “Esto es especialmente alentador cuando se considera que las concentraciones actuales de PLA en el reciclaje de PET en los Países Bajos varían entre el 0% y el 0,019%, e incluso si aumenta el consumo, la tecnología NIR podría mantener las concentraciones de PLA por debajo del 1%”, afirma TOTALENERGIES a propósito de los resultados obtenidos por los investigadores de la Universidad de Wageningen.
El PLA no se biodegrada a la misma velocidad que otros materiales orgánicos en las instalaciones de compostaje, lo que conduce a la contaminación del compost, debido a una biodegradación incompleta
TOTALENERGIES argumenta que “existe una idea errónea, muy extendida, de que el bioplástico PLA contamina los flujos de reciclaje de plástico tradicional. Actualmente, los bioplásticos representan sólo alrededor del 1% del plástico total de entrada, por lo que el volumen que termina en el flujo de reciclaje es muy bajo. Varios estudios muestran que el PLA no contamina el flujo tradicional de reciclaje de plástico más que otros plásticos tradicionales. Por ejemplo, una investigación realizada en 2017 mostró que agregar un 10% de PLA en las corrientes de reciclaje de poliolefinas no tiene una influencia diferente en las propiedades del material resultante que agregar un 10% de PET o PS a estas corrientes. El PVC y el EVOH tienen un impacto negativo mucho mayor en la calidad del reciclaje de PET, que la que tiene el PLA”, dice la multinacional en el informe Mantenerse en el círculo: Repensando el reciclaje con bioplásticos de PLA, publicado en 2022.
La velocidad de degradación es "lenta"
Volviendo al informe de Eunomia Research, la consultora subraya la confusión que existe entre los consumidores, que no terminan de saber cómo desechar correctamente el PLA. Esto provoca la contaminación de las corrientes de reciclaje y del compost que se obtiene tras el compostaje. La velocidad de degradación es “lenta”. El PLA no se biodegrada a la misma velocidad que otros materiales orgánicos en las instalaciones de compostaje, lo que conduce a la contaminación del producto final del compost, debido a una biodegradación incompleta. Para dar solución a este desafío, recientes investigaciones están descubriendo formas más eficientes de conseguir la biodegradación del PLA.
Los consumidores no terminan de saber cómo desechar correctamente el PLA.
Además, el estudio señala que el PLA es un bioplástico difícil de separar de otros plásticos y contaminantes a nivel orgánico en las instalaciones de tratamiento de residuos. Por ello, acaba muchas veces en vertederos, donde se fragmenta en microplásticos que terminan en la cadena alimentaria. Esto representa, según el informe, “un riesgo potencial para la ecología y la salud humana, similar al que suponen los plásticos convencionales”. “Se han realizado investigaciones sobre cómo puede afectar esto a la salud del suelo y al crecimiento de las plantas donde se aplica el compost. Estos estudios han descubierto que las concentraciones de PLA en el compost provocan importantes tasas de mortalidad en las lombrices de tierra, y pueden dañar los ecosistemas del suelo”, recoge el informe de Eunomia Research.
"Nuestra investigación muestra que el PLA no es la panacea para los problemas plásticos del planeta", ha manifestado Sarah Edwards, directora de Eunomia para América del Norte. “Aunque el PLA se deriva de recursos renovables, por lo que se elimina la necesidad de materias primas de combustibles fósiles; su producción y eliminación al final de su vida útil plantean problemas ambientales que no deben pasarse por alto".