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RECICLADOS

Proyecto europeo PLASTICE

Un reactor piloto y un sistema de clasificación inteligente convertirán en aceite los plásticos mixtos de Asturias

Redacción P&C

20 de julio de 2026

En los ensayos media hora de reacción basta para obtener gas, aceite y un residuo carbonoso (char) que se filtra, mientras el agua se recupera y se reutiliza y el aceite se separa listo para servir de materia prima.

El grupo de Ingeniería de Catálisis de la Universidad de Ámsterdam (UvA) ha terminado de fabricar, dentro del proyecto europeo PLASTICE, un reactor piloto que convierte residuos plásticos mezclados en un aceite mediante la acción combinada de disolvente, calor, catalizadores y presión elevada. Ese aceite contiene moléculas aprovechables para producir plástico virgen, de modo que el ciclo de reciclado queda cerrado, y la singularidad del proceso reside en su capacidad para procesar simultáneamente todos los tipos de plástico, lo que abre una vía de valorización para las corrientes municipales mixtas que hoy exigen una clasificación exhaustiva y que, por barreras técnicas y económicas, terminan incineradas o en vertedero.

La documentación del proyecto describe la ruta que se ensayará en Asturias como licuefacción hidrotermal (HTL), un proceso próximo a la pirólisis que opera en medio acuoso y permite tratar residuos con alto contenido de humedad sin secado previo. PLASTICE atribuye a esta tecnología la obtención de aceite en una sola etapa, un consumo energético inferior al 20 % del contenido energético de la propia alimentación y una economía más favorable que la de otros métodos termoquímicos.

El desarrollo lo dirige Shiju Raveendran, profesor del Instituto Van 't Hoff de Ciencias Moleculares de la UvA, que ha recibido más de 1,5 millones de euros del presupuesto total para llevar la tecnología desde el laboratorio hasta la fase de demostración, en la que entra ahora con un nivel de madurez (TRL) de 6/7. Su equipo ha diseñado y probado catalizadores sólidos nanoestructurados que permiten tratar la alimentación plástica con eficiencia, y en los ensayos media hora de reacción basta para obtener gas, aceite y un residuo carbonoso (char) que se filtra, mientras el agua se recupera y se reutiliza y el aceite se separa listo para servir de materia prima. El trabajo experimental se completó con estudios cinéticos, modelización computacional de fluidos, análisis tecnoeconómicos e investigaciones sobre el aprovechamiento de los subproductos, con resultados ya publicados en revistas científicas internacionales de primer nivel.

"Hemos adquirido un conocimiento profundo del proceso y estamos convencidos de que merece escalarse hasta volúmenes de interés industrial. Por eso hemos diseñado y fabricado un sistema de reactor piloto como primer paso hacia la aplicación real", ha explicado Raveendran. La instalación, desarrollada junto a un socio de ingeniería indio especializado en sistemas de proceso industriales, incorpora un reactor de 25 litros, tanques de almacenamiento, sistemas de seguridad integrados y control local y remoto, todo ello articulado en dos módulos sobre bastidores de acero (3 x 1,5 x 4 metros y 2,8 x 1,1 x 1,7 metros) que suman unos 4.400 kilos. 

El desarrollo incluyó estudios HAZOP y evaluaciones de seguridad y proceso, los diseños de ingeniería recibieron la aprobación de BUREAU VERITAS y la unidad se ensambla ya en formato transportable para su envío desde la India a España. Su destino es el centro que COGERSA gestiona en Asturias, un recinto de cuatro kilómetros cuadrados por el que pasan unas 850.000 toneladas de residuos al año, propiedad de un consorcio público integrado por el Gobierno regional y los 78 concejos desde 1985. La sociedad, que ejerce como líder de la demostración y como gestor de residuos, acogerá en realidad dos pilotos, ya que el reactor irá precedido de un sistema ciberfísico de separación (CPSS) basado en sensores hiperespectrales y de visión industrial, modelos de aprendizaje profundo y robótica, concebido para elevar la calidad de las corrientes que alimenten la licuefacción. 

Antes de su instalación en Asturias, ICCS construirá una versión a escala de laboratorio en sus propias instalaciones para validar el conjunto. Esa capa digital se reparte entre varios socios, con ICCS al frente de la visión artificial, CTIC en la herramienta de trazabilidad y CIRCE en la aplicación de aprendizaje automático e inteligencia artificial, además de las actividades de cadena de valor circular, la plataforma de cálculo de indicadores y los análisis de ciclo de vida. 

En el capítulo de validación figuran ALBÉA SERVICES y TOTALENERGIES, presencia que sitúa a un transformador de envases y a una petroquímica ante los resultados del ensayo. COGERSA, por su parte, verificará el rendimiento del proceso con distintos materiales, evaluará sus implicaciones ambientales, económicas y de seguridad y participará en la difusión de los resultados. El proyecto se ha fijado tres objetivos para esta demostración, que pasan por hacer reciclable un residuo hoy destinado al vertedero, electrificar y optimizar el consumo energético del proceso hasta un planteamiento plenamente renovable y validar rutas capaces de reducir necesidades de energía mientras mejoran el rendimiento global y la circularidad del sistema. 

Raveendran se muestra expectante de comprobar el comportamiento del equipo fuera del laboratorio y admite que la campaña asturiana traerá sorpresas. "Nuestros experimentos ya incluían residuos plásticos reales, pero sin duda nos encontraremos con dificultades que no podíamos prever del todo. Ese es precisamente el propósito de esta fase de escalado, acercar la tecnología a una verdadera dimensión industrial", señaló. Si los resultados confirman lo visto en el laboratorio, el sector dispondría de una ruta complementaria para las fracciones mixtas que el reciclado mecánico no logra absorber, con un aceite circular como materia prima para la industria química y la producción de nuevos polímeros.