REGULACIONES Y FISCALIDAD
Redacción P&C
24 de septiembre de 2026

Un paquete de políticas centrado en mejorar la recogida y el reciclaje podría conseguir una reducción de las fugas de residuos plásticos equivalente a la de un límite a la producción de polímeros vírgenes, pero con un coste económico menor y un incremento superior del reciclaje. Es la principal conclusión de un estudio publicado el 15 de septiembre por OXFORD ECONOMICS y encargado por el INTERNATIONAL COUNCIL OF CHEMICAL ASSOCIATIONS (ICCA), organización que representa a la industria química mundial.
El informe, titulado Evaluating Policy Pathways to End Plastic Waste Pollution, utiliza un modelo económico estructural desarrollado originalmente por la Universidad de Purdue y posteriormente ampliado por la OCDE. Los autores comparan cuatro escenarios y advierten de que los resultados son modelizaciones, no efectos observados de políticas ya aplicadas.
El primer escenario introduce un límite uniforme del 5% a la producción de plástico virgen en todas las regiones. A partir de este supuesto, el modelo calcula una reducción de 8,7 millones de toneladas en las fugas globales de plástico al medio ambiente. Los otros escenarios se ajustan deliberadamente para conseguir esa misma reducción, de modo que la comparación se centre en sus efectos económicos, productivos y sobre el reciclaje.
Con el límite a la producción, la investigación estima que el volumen de plástico virgen disminuiría un 5% y la producción total de plásticos un 2,7%. La generación de residuos se reduciría en 12,4 millones de toneladas y el reciclaje aumentaría en 19,9 millones. Al mismo tiempo, los precios de los plásticos subirían un 8,5%, la producción económica mundial disminuiría en 20.200 millones de dólares y el bienestar económico global se reduciría en 16.800 millones respecto al escenario de referencia.
El segundo escenario sustituye el límite de producción por un impuesto sobre los residuos enviados a vertedero cuyos ingresos se destinan a subvencionar mejoras en los servicios de recogida y reciclaje. Con la misma reducción de 8,7 millones de toneladas de fugas, el modelo estima un aumento del reciclaje de 32,7 millones de toneladas. La producción de plástico virgen bajaría un 1,2%, mientras el volumen total de plásticos aumentaría ligeramente, un 0,3%.
En ese escenario, los precios del plástico disminuirían un 0,8%, la producción económica mundial aumentaría en 4.800 millones de dólares y la pérdida estimada de bienestar se limitaría a 3.200 millones. El estudio interpreta esta diferencia como consecuencia de actuar directamente sobre la gestión de los residuos y no restringir de forma general la oferta de materia prima.
OXFORD ECONOMICS analiza además una variante en la que impuestos y subvenciones se concentran en las regiones con mayor potencial para reducir residuos mal gestionados. Con esta política dirigida, la caída de la producción de plástico virgen se limitaría al 0,4% y la pérdida de bienestar global a unos 500 millones de dólares, manteniendo por diseño la misma reducción de fugas.
El informe también estudia la eliminación de barreras al comercio internacional de residuos reciclables. Según el modelo, la proporción de residuos recogidos que cruza fronteras pasaría del 5,6% en el escenario de referencia al 14,6% si se combinan los incentivos dirigidos con una liberalización comercial. Los autores calculan que esta medida reduciría modestamente el coste económico, aunque tendría un efecto limitado por sí sola sobre los volúmenes globales de reciclaje.
Los impactos regionales tampoco serían homogéneos. En el escenario de limitación de producción, el informe estima una pérdida de bienestar de 8.800 millones de dólares en Europa occidental, más de la mitad del descenso mundial calculado. El informe sostiene que las economías con baja producción primaria, consumo elevado y dependencia de importaciones podrían verse especialmente expuestas al encarecimiento del plástico.
El trabajo tiene una limitación importante para interpretar sus resultados. Los escenarios mantienen fijas las técnicas de producción y están concebidos para analizar cambios incrementales a medio plazo, que los autores sitúan orientativamente entre tres y cinco años. Tampoco modelizan una transformación tecnológica de largo plazo. Además, la eficacia real de impuestos, subvenciones o mejoras de recogida dependería de la capacidad administrativa, la financiación y el cumplimiento en cada país.
El estudio fue encargado por ICCA, que ha defendido durante las negociaciones del tratado mundial contra la contaminación por plásticos un mayor peso de las políticas de circularidad y gestión de residuos frente a los límites globales a la producción.