PRÁCTICAS SOSTENIBLES
Redacción P&C
6 de noviembre de 2026

Una investigación publicada en agosto en Environmental Impact Assessment Review encuentra que el polietileno presenta menores impactos ambientales que otros materiales en numerosas comparaciones. Los resultados dependen del sistema de envasado, las condiciones de reutilización y reciclaje y la protección del producto.
La sustitución de envases de polietileno (PE) por alternativas de papel, vidrio, aluminio o acero no garantiza una reducción de su impacto ambiental y, en determinadas condiciones, puede incrementar las emisiones de gases de efecto invernadero y otros efectos asociados a su ciclo de vida. Es una de las principales conclusiones de una investigación realizada por especialistas de la Universidad Estatal de Míchigan, TRAYAK y EXXONMOBIL, que compara distintas estrategias de envasado utilizadas en Estados Unidos.
El trabajo, titulado An assessment of PE packaging systems and alternatives in the United States: Understanding impacts of substitute, reduce, reuse and recycle strategies, analiza cinco aplicaciones habituales de envases mediante una evaluación del ciclo de vida (ACV), desde la obtención de materias primas hasta la gestión del residuo.
Los investigadores estudiaron diez indicadores ambientales, entre ellos el potencial de calentamiento global, la escasez de agua, la ocupación del suelo, la acidificación y la eutrofización. Para ello utilizaron la base de datos ecoinvent 3.10 y un modelo de evaluación que contempla tanto los envases individuales como los sistemas completos de embalaje y los productos que contienen.
En el análisis de los envases considerados individualmente, el polietileno de un solo uso presentó un impacto inferior al de las alternativas de papel, vidrio y metal en al menos el 74% de las 19 comparaciones realizadas para cada indicador ambiental. Frente a los formatos reutilizables, registró resultados favorables en al menos el 53% de otras 15 comparaciones.
Las diferencias, sin embargo, cambiaron cuando el análisis incorporó otros componentes del sistema de envasado. Los investigadores distinguieron entre el envase primario, los embalajes secundarios empleados para agrupar productos y los terciarios utilizados durante el transporte. La incorporación de estos elementos modificó en algunos casos la ventaja ambiental atribuida inicialmente a un material e incluso pudo invertir el resultado de la comparación.
El estudio también examinó la influencia del producto protegido sobre el balance ambiental del conjunto. En buena parte de los 47 sistemas de envasado analizados, el producto representaba más de la mitad del impacto combinado de producto y envase en varias categorías ambientales. Esta circunstancia hace especialmente importante considerar las pérdidas, roturas o deterioros que puede ocasionar una modificación del envase.
Los investigadores calcularon que incrementos relativamente pequeños de las pérdidas de producto podían modificar el resultado de determinadas comparaciones. Entre los casos estudiados figuran sistemas de protección de palés y envases utilizados para alimentos para mascotas, cemento, zumos y salsas. Según los autores, una alternativa con menor impacto durante su fabricación puede perder esa ventaja cuando ofrece una protección insuficiente y provoca un mayor desperdicio del contenido.
Las soluciones reutilizables tampoco presentaron un comportamiento uniforme. Los envases de vidrio y metal diseñados para varios usos podían reducir sus impactos frente a las versiones desechables de esos mismos materiales. Sin embargo, el resultado dependía del número efectivo de reutilizaciones, las distancias de transporte y las operaciones de recogida, lavado y acondicionamiento. La investigación tampoco concluye que el polietileno de un solo uso resulte preferible en todas las aplicaciones frente a los sistemas reutilizables.
En cuanto a las estrategias de reducción y reciclaje, el trabajo identifica el aligeramiento de los envases y la incorporación de material reciclado posconsumo como medidas capaces de disminuir diversos impactos ambientales. Los investigadores también modelizaron un escenario hipotético de utilización de polietileno obtenido mediante pirólisis de residuos plásticos, con resultados favorables en determinados indicadores.
La investigación fue elaborada por Elizabeth Avery y Emma Lawrence, de TRAYAK; Experience I. Nduagu, Kirti Richa, Luis Sotomayor y Timothee W. Roux, vinculados a EXXONMOBIL; y Rafael Auras, profesor de la Universidad Estatal de Míchigan.