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Gestión térmica de infraestructuras digitales críticas

Refrigeración en centros de datos, por ABN PIPE SYSTEMS

Redacción P&C

5 de junio de 2026

La refrigeración en centros de datos ha dejado de ser un aspecto auxiliar para convertirse en una pieza crítica de la infraestructura digital. Así lo plantea ABN PIPE SYSTEMS, que analiza cómo el incremento de la densidad energética en los racks, impulsado por aplicaciones de inteligencia artificial, machine learning, computación de alto rendimiento y servicios en la nube, está elevando las exigencias térmicas de estas instalaciones. 

El cambio no es menor. Según expone la compañía, hace una década, los racks se situaban en torno a los 5 kW de potencia, mientras que hoy resulta habitual superar los 30 kW y existen instalaciones avanzadas que alcanzan los 100 kW por rack. Esa concentración de calor obliga a ir más allá de los sistemas tradicionales basados exclusivamente en aire, que empiezan a encontrar límites cuando el volumen necesario para evacuar la carga térmica se vuelve difícil de gestionar y poco eficiente. 

En este contexto, la refrigeración líquida gana protagonismo. El uso de agua o mezclas refrigerantes permite transportar el calor de forma más directa y con mayor capacidad térmica, acercando el frío a la fuente de generación. Sin embargo, ABN PIPE SYSTEMS subraya que el rendimiento del sistema no depende únicamente de enfriadoras o intercambiadores eficientes. La red de distribución también resulta determinante, ya que debe garantizar que el fluido llegue a cada punto de consumo con la temperatura prevista. Ahí entran en juego las tuberías preaisladas. 

Estos sistemas integran conducción hidráulica, aislamiento térmico y protección exterior, una configuración que permite reducir pérdidas energéticas, mantener la estabilidad térmica y prevenir condensaciones. Para los centros de datos de alta densidad, donde cualquier desviación puede comprometer el funcionamiento de servidores y equipos de red, esa continuidad en las condiciones de impulsión y retorno se convierte en un factor clave de seguridad operativa. 

La firma destaca, en primer lugar, la reducción de pérdidas térmicas. El aislamiento uniforme de fábrica contribuye a conservar la temperatura del fluido durante todo el recorrido, evitando que sea necesario sobredimensionar equipos o compensar ineficiencias en la distribución. Esa estabilidad también favorece un control más preciso del ΔT del circuito, un parámetro clave para optimizar el rendimiento global de la instalación. Otro punto crítico es la condensación. 

En circuitos de agua fría, la aparición de humedad puede degradar el aislamiento y generar riesgos en entornos donde conviven sistemas hidráulicos y equipos eléctricos sensibles. Según ABN PIPE SYSTEMS, la espuma de célula cerrada y la camisa protectora de las tuberías preaisladas actúan como barrera de vapor, reduciendo la posibilidad de condensaciones y ayudando a mantener el rendimiento del sistema durante toda su vida útil. 

La seguridad en la instalación es otro argumento relevante. Las tuberías plásticas preaisladas permiten uniones mediante termofusión o electrofusión, lo que evita trabajos en caliente dentro de salas técnicas y reduce riesgos asociados a intervenciones en espacios críticos. A ello se suma la resistencia frente a corrosión e incrustaciones, dos problemas habituales en redes metálicas que pueden incrementar las necesidades de mantenimiento y provocar incidencias a largo plazo. 

Desde el punto de vista energético, la distribución térmica también condiciona la eficiencia del centro de datos. ABN PIPE SYSTEMS recuerda que operar con temperaturas de suministro más elevadas puede contribuir a reducir el consumo eléctrico de los enfriadores, siempre que la red conserve las condiciones térmicas de forma uniforme. En ese escenario, las tuberías preaisladas facilitan estrategias como el free-cooling en climas favorables, la mejora del PUE de la instalación y la reducción del impacto ambiental de la operación.