Miércoles, 16 de marzo de 2022 | PLÁSTICOS GAMASE S.L., una empresa dedicada a la transformación de materias termoplásticas mediante inyección y extrusión, con más de dos décadas de experiencia en el sector, cerró el pasado ejercicio con un mayor número de ventas y beneficios. La compañía con instalaciones en Vícar, Almería, alcanzó en el periodo acumulado de enero a diciembre de 2021, un incremento de su facturación del 15%, en comparación con el año anterior. Asimismo, GAMASE, registró en el global del 2021 un aumento del beneficio neto del 25%, en comparación a todo el año 2020.
Por lo tanto, a pesar de la crisis económica y sanitaria provocada por la Covid-19, GAMASE ha logrado un año más aumentar sus ingresos, gracias en parte a la optimización de su proceso de producción para conseguir una alta calidad del producto final, tiempos de producción reducidos y una gran solidez en el servicio.
La compañía almeriense está especializada en la fabricación de piezas industriales y del sector agrícola. Dos sectores muy dispares que desde el comienzo de la pandemia han atravesado situaciones muy desiguales. “Los dos últimos años han sido años extraños y duros”, manifiesta la dirección de la compañía que explica: “Servir al sector primario, que no se ha visto debilitado por las consecuencias de la crisis sanitaria, ha sido clave para aumentar nuestras ventas y lograr mejores beneficios. Por el contrario, el sector industrial al que servimos, como la automoción, ha sufrido un gran varapalo y nuestra producción de piezas y moldes se ha visto bastante afectada”.
Si bien, aunque las ganancias como las ventas de la compañía aumentaron a lo largo del ejercicio pasado, PLÁSTICOS GAMASE ha visto como la escalada de precios de materiales y la falta de suministros han presionado a la compañía a subir precios para mantener los márgenes. “Hay materiales con los que trabajamos que se han encarecido hasta un 40 y 50%. Además, en varios periodos del año ha costado que nos sirvan materiales como el POM y el EVA, debido a la fuerte escasez que actualmente persiste en el mercado”.
Ya en 2022, cuando las previsiones a comienzos de año eran de recuperar poco a poco cierta normalidad, principalmente hacia una estabilidad en el campo energético, el estallido de la guerra en Ucrania ha dado un vuelco a la situación amenazando cualquier pronóstico de la compañía. “Los efectos de la guerra en Ucrania no van a traer nada bueno a las industrias auxiliares de la agricultura, un sector primario que ya sufre el alza del coste de la energía y del precio de los fertilizantes y los cereales”, afirman.
Asimismo, el sector de la construcción e industrias como la automoción no van a recuperarse este año tampoco. La guerra está castigando duramente a los fabricantes de vehículos, que ya venían debilitados por la pandemia y la escasez de microchips. “El sector industrial y el de la agricultura, que son nuestros dos principales campos de actuación, se van a ver seriamente influenciado por las consecuencias de la guerra y todas nuestras estimaciones después de un buen 2021 se pueden alterar, si este bloqueo logístico y de suministros no se frena pronto”, finalizan diciendo fuentes de la compañía.