RECICLADOS
Redacción P&C
2 de septiembre de 2026
Plano de disposición general de la futura planta de MODUS en Huelva. Fuente: Proyecto Básico MODUS / Novotec Consultores.
El proyecto MODUS para construir en España la primera planta industrial de reciclaje químico de PET basada en la tecnología MADE da un nuevo paso en su desarrollo al iniciar un nuevo proceso de tramitación de Autorización Ambiental Integrada, esta vez en el municipio de Huelva. La documentación sometida a información pública por la Junta de Andalucía situaría la planta en el Parque Huelva Empresarial, sobre una superficie de 84.955 m², y concreta tanto sus capacidades como las principales unidades que integrarán el complejo.
La Delegación Territorial de Sostenibilidad y Medio Ambiente en Huelva abrió el procedimiento de información pública del Estudio de impacto ambiental, previo paso a la concesión de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) correspondiente al proyecto, promovido formalmente por MODELO DE UPCYCLING SOSTENIBLE S.L. (MODUS). Junto a la solicitud se han publicado el Proyecto Básico, el Estudio de Impacto Ambiental y su resumen no técnico.
Si bien la localización final de la planta es uno de los principales datos que todavía permanecen abiertos en torno al proyecto, la nueva documentación está en línea con lo conocido hasta ahora dentro de los desarrollos industriales de MODUS. Como informó anteriormente Plásticos y Caucho, GR3N e INTECSA INDUSTRIAL habían confirmado que la planta FOAK de MODUS se construiría en España y que el proyecto aspiraba a alcanzar el cierre financiero en el cuarto trimestre de 2027 para iniciar sus operaciones comerciales en el segundo trimestre de 2030. Para ello, MODUS está trabajando en diferentes localizaciones que cumplen con los requisitos de viabilidad de la planta. Las compañías habían situado entonces su capacidad en 40.000 toneladas anuales de residuos de PET.
El expediente ambiental ofrece ahora una radiografía más detallada de la capacidad industrial prevista. En su descripción general, el Proyecto Básico señala que el proceso está diseñado para manejar hasta 57.600 toneladas anuales de residuos textiles o 60.000 toneladas anuales de residuos de envases. La materia prima incluirá residuos de PET procedentes de botellas, envases y textiles.
La planta recibirá residuos procedentes de gestores externos, que deberán cumplir los criterios de calidad acordados con MODUS. Ya en la planta, botellas, envases y residuos textiles podrán pasar por una etapa mecánica adicional para ajustar el tamaño de partícula y retirar humedad e impropios antes de ser transportados neumáticamente hacia la unidad de despolimerización.
En esta unidad se encuentra el núcleo de la tecnología MADE, desarrollada por GR3N. El PET será sometido a una hidrólisis alcalina en reactores que utilizan radiación de microondas para acelerar la reacción. El proceso rompe las cadenas de poliéster y recupera sus componentes químicos, principalmente ácido tereftálico y monoetilenglicol.
El ácido tereftálico obtenido se someterá posteriormente a purificación y cristalización para producir PTA, mientras que el monoetilenglicol se recuperará mediante destilación hasta alcanzar, según el Proyecto Básico, una pureza de, al menos, el 99,95 %.
El diseño va además más allá de la recuperación de los monómeros. MODUS incorpora una unidad de polimerización en la propia planta para recombinar PTA y MEG y producir nuevamente PET. La documentación sostiene que el polímero resultante tendrá características equivalentes al fabricado a partir de materias primas fósiles y podrá emplearse de nuevo en envases, botellas y fibras textiles.
La planta ocuparía 15 parcelas que, en conjunto, suman 84.955 m² de suelo urbano actualmente sin edificar. El emplazamiento se encuentra a unos seis kilómetros del núcleo urbano de Huelva y a 3,8 kilómetros de San Juan del Puerto.
El estudio específico de huella de carbono incorporado al expediente calcula unas emisiones en fase de explotación de aproximadamente 43.010 toneladas de CO₂ equivalente al año. Frente a ellas, la modelización realizada mediante ECOINVENT estima que la sustitución del escenario de referencia basado en materias primas fósiles permitiría evitar 122.332,5 toneladas anuales de CO₂ equivalente. Se trata de una estimación del propio estudio ambiental y depende, por tanto, de los supuestos empleados en la comparación de ambos escenarios.
El Proyecto Básico plantea un plazo global de 32 meses para la ingeniería de detalle, construcción y puesta en marcha de la instalación. El inicio efectivo de las obras quedaría condicionado a la obtención de la autorización ambiental, licencia de obra y restantes permisos administrativos.
Ese horizonte resulta coherente con la hoja de ruta comunicada a Plásticos y Caucho por GR3N e INTECSA INDUSTRIAL. Las compañías mantienen como objetivo alcanzar el cierre financiero durante el cuarto trimestre de 2027 y comenzar las operaciones comerciales en el segundo trimestre de 2030. El proyecto cuenta con un acuerdo de subvención de 35 millones de euros del Fondo Europeo de Innovación, mientras que GR3N cerró recientemente una ronda Serie B de 15,5 millones destinada, entre otros objetivos, a avanzar en la industrialización de MADE.
La documentación ambiental no desglosa, por ahora, la inversión industrial total necesaria para levantar MODUS. El apartado denominado “Presupuesto” del Proyecto Básico se limita a cuantificar medidas ambientales y correctoras asociadas a las diferentes fases de la instalación, por lo que no permite establecer el CAPEX global del proyecto.
MODUS tiene su origen en el acuerdo alcanzado en 2023 entre GR3N e INTECSA INDUSTRIAL para desarrollar en España la primera implantación a escala industrial de la tecnología MADE. INTECSA participa como accionista de GR3N y socio estratégico del proyecto y asumirá el desarrollo y posteriormente la ingeniería, suministro y ejecución de la planta.
Con la apertura de la tramitación ambiental en Huelva, el proyecto cumple un nuevo hito en su desarrollo: una cadena integrada desde el pretratamiento de residuos hasta la nueva polimerización del PET y un calendario de construcción que deberá desembocar, si se cumplen los plazos anunciados, en la entrada en operación comercial en 2030.