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RECICLADOS

Informe de NAPCOR sobre termoformados de PET

Más PET termoformado recuperado no significa más rPET en bandejas alimentarias

Redacción P&C

16 de junio de 2026

La recuperación de envases termoformados de PET avanzó con fuerza en Norteamérica durante 2024, pero ese aumento no se tradujo en una mayor incorporación de material reciclado en nuevos envases. Según el 2024 PET Thermoform Market Analysis de la National Association for PET Container Resources (NAPCOR), Estados Unidos y Canadá recuperaron cerca de 120.000 toneladas de termoformados de PET, el nivel más alto desde que la asociación realiza este seguimiento. El dato incluye material recuperado en el mercado doméstico y exportaciones para reciclaje, y abarca bandejas, vasos, clamshells, tarrinas y otros envases termoformados. 

El informe arroja una conclusión que pudiera parecer contraintuitiva. Recoger más no garantiza cerrar el ciclo en aplicaciones de alto valor, especialmente cuando el destino deseado es una nueva bandeja alimentaria con rPET. NAPCOR vincula el aumento de recuperación al mayor peso de los termoformados dentro de los fardos de PET procedentes de recogida en acera. Lauren Laibach, directora de servicios de datos de la asociación, señala que los termoformados representan ya, de media, entre el 10% y el 20% de los fardos de PET en Estados Unidos. Es una proporción que, según la entidad, supera los niveles generalmente preferidos por los recicladores mecánicos, aunque el material resulta atractivo para procesos de despolimerización, lo que también contribuyó a impulsar su recuperación en 2024. 

Existe una tensión entre volumen y calidad. La pregunta no es únicamente cuánto termoformado de PET entra en las plantas de selección, sino en qué condiciones llega, con qué nivel de contaminación, qué fracción puede separarse de forma estable y cuánto material conserva calidad suficiente para volver a aplicaciones exigentes. El propio informe de NAPCOR subraya que la mayoría de termoformados recuperados continúa reciclándose junto con botellas de PET, sin una corriente dedicada, y que los termoformados posconsumo recogidos de forma específica representaron menos del 1% de las compras de materia prima para fabricar nuevos termoformados. 

El contraste más significativo aparece en el uso de material reciclado. Pese al récord de recuperación, la proporción de PET reciclado posconsumo en nuevos termoformados bajó en EE.UU. del 18% en 2023 al 12% en 2024. Durante el ejercicio, los transformadores compraron más de 930.000 toneladas de materia prima de PET, de las cuales el 79% correspondió a resina virgen. 

El cuello de botella se concentra en las aplicaciones de contacto alimentario. Aunque el envase alimentario siguió siendo el principal mercado final, con alrededor del 79% de las ventas declaradas de termoformados de PET, NAPCOR constata que el uso de contenido reciclado está mucho más impulsado por aplicaciones no alimentarias y no médicas. Laibach resume la brecha con un dato elocuente: más del 84% de las ventas de termoformados de PET a mercados alimentarios y de foodservice fueron 100% vírgenes, frente al 35% en aplicaciones no alimentarias y no médicas. 

El informe también sitúa la clasificación como una pieza crítica. NAPCOR destaca el papel creciente de tecnologías de separación óptica con inteligencia artificial para mejorar la recuperación de termoformados de PET, aunque advierte de retos persistentes por contaminación, pérdidas de proceso y una infraestructura dedicada todavía limitada. 

Para España, este punto abre un campo de análisis en plantas de selección, recicladores y proveedores tecnológicos: hasta qué punto pueden diferenciarse bandejas transparentes, coloreadas, multicapa, etiquetadas o con restos alimentarios sin disparar el coste operativo. 

El caso norteamericano funciona como advertencia para la cadena de valor: los objetivos de recogida, reciclabilidad y contenido reciclado no siempre avanzan al mismo ritmo. La circularidad real de las bandejas de PET dependerá de algo más que de incrementar los volúmenes recuperados. Harán falta clasificación más fina, corrientes de material mejor controladas, capacidad industrial para esquemas “tray-to-tray”, demanda suficiente por parte de los transformadores y un marco normativo que reconozca que una botella y una bandeja comparten polímero, pero no necesariamente los mismos retos técnicos. 

“Los termoformados de PET siguen desempeñando un papel esencial en la protección de alimentos, la reducción de residuos y la entrega segura de productos a los consumidores”, afirmó Laura Stewart, directora ejecutiva de NAPCOR. La mejora de su circularidad, añadió la asociación, exigirá abordar retos de infraestructura, mercado y política. En la misma línea, Tom Busard, presidente del consejo de NAPCOR, director de polímeros y reciclaje de PLASTIPAK Packaging y presidente de CLEAN TECH, defendió que el progreso circular requerirá inversión en recogida y procesado, innovación tecnológica y políticas que tengan en cuenta tanto la reciclabilidad del PET como la realidad de los sistemas de reciclaje actuales.