Jueves, 9 julio 2026

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ENVASES Y EMBALAJES

Presión regulatoria y cambio en la demanda

Los materiales plásticos ganan peso en el etiquetado europeo frente al papel

Redacción P&C

7 de julio de 2026

El plástico gana protagonismo en aplicaciones vinculadas tanto a prestaciones técnicas como a nuevas exigencias del mercado. 

El sector europeo del etiquetado está consolidando un cambio en la composición de sus materiales, con un avance progresivo de las soluciones basadas en polímeros frente a los soportes tradicionales de papel. Esta evolución quedó reflejada en el European Label Forum (ELF) 2026, celebrado en Sevilla, donde la industria analizó su transición desde la fase de recuperación hacia un escenario de reposicionamiento estratégico. 

Los datos presentados por la consultora Panteia sitúan el consumo europeo de materiales autoadhesivos para etiquetas en 7.370 millones de metros cuadrados en 2025, lo que supone un crecimiento del 2% respecto al año anterior, aunque todavía en niveles similares a los previos a la pandemia. El papel, que sigue siendo mayoritario, registró un aumento limitado del 0,9%. Frente a ello, los materiales plásticos —utilizados en formato film para aplicaciones de etiquetado— crecieron un 4,1%, reforzando una tendencia de fondo que se mantiene desde hace dos décadas. 

En ese periodo, la cuota del papel ha pasado del 73% al 67%, mientras que los materiales plásticos han aumentado del 20% al 30% del mercado. El plástico gana protagonismo en aplicaciones vinculadas tanto a prestaciones técnicas como a nuevas exigencias del mercado. La evolución del etiquetado no se entiende ya de forma aislada, sino en conexión directa con el desarrollo del packaging, especialmente en segmentos como el envase flexible. De hecho, el 32% de los transformadores identifica el packaging flexible como el mercado adyacente con mayor potencial de crecimiento, lo que refuerza el papel de los materiales plásticos en la convergencia entre etiqueta y envase. 

En paralelo, el 31% de las empresas sitúa los equipos de acabado como su principal prioridad de inversión, reflejando la necesidad de adaptar procesos productivos a nuevas configuraciones de producto. El entorno económico, sin embargo, sigue marcado por la prudencia. Durante el primer trimestre de 2026, la facturación de los transformadores se mantuvo estable o registró ligeros descensos, en un contexto en el que el 42% de los propietarios de marca continúa soportando incrementos en los costes de materiales y energía. 

A esta presión se suma un cambio en las expectativas del cliente final, que influye de forma directa en la selección de materiales. Las etiquetas han dejado de evaluarse únicamente por su precio o funcionalidad, para integrarse en un sistema más amplio que incluye criterios de sostenibilidad, reciclabilidad, cumplimiento normativo, gestión de datos e interacción con el consumidor. Este nuevo marco obliga a reconsiderar el papel de los materiales plásticos, no solo desde el punto de vista técnico, sino también en términos de circularidad y adaptación regulatoria. En este sentido, el futuro Reglamento europeo de Envases y Residuos de Envases (PPWR) se perfila como un factor determinante. 

Durante la celebración del evento, se evidenció que la elección de materiales será clave para equilibrar requisitos legales, viabilidad económica y prestaciones del producto, lo que sitúa a toda la cadena de valor ante un escenario de mayor complejidad. El foro también puso de relieve el avance de la digitalización y la automatización como palancas de competitividad. 

El 40% de los transformadores identifica estos factores como críticos para los próximos tres años, mientras que la inteligencia artificial comienza a integrarse en procesos operativos como la preimpresión, la gestión documental o el soporte a producción. No obstante, el consenso del sector apunta a que la tecnología deberá ir acompañada de nuevas capacidades organizativas y talento especializado. En paralelo, el aumento de las importaciones de materiales autoadhesivos procedentes de China desde 2020 introduce un elemento adicional de presión competitiva, especialmente en determinadas categorías de producto. 

A medida que las etiquetas se integran con soluciones como sleeves, pouches o envases flexibles, su desarrollo queda cada vez más ligado a la innovación en materiales y a las exigencias regulatorias. La tendencia, sostenida en el tiempo y respaldada por los datos, apunta así a un reforzamiento de la presencia de los materiales plásticos en la industria de la etiqueta, en un momento en el que la competitividad dependerá de la capacidad de adaptación a un entorno cada vez más exigente desde el punto de vista técnico, normativo y económico.