
| RECICLADOS La capacidad de reciclaje no bastaráLa UE necesitará 2,5 millones de toneladas de reciclado posconsumo de envases flexibles en 2030Redacción P&C 24 de junio de 2026 |
La transición hacia una economía circular para los envases flexibles de plástico en Europa se enfrenta a un reto que va más allá de recoger y reciclar más material. Según el informe Secondary Applications for Recycled Content: Key insights for flexible packaging, elaborado por la iniciativa CEFLEX, el mercado europeo deberá incorporar alrededor de 2,5 millones de toneladas de material reciclado posconsumo procedente de envases flexibles en 2030 para cumplir con los objetivos de contenido reciclado del Reglamento de Envases y Residuos de Envases de la UE, el PPWR.
La cifra representa un mínimo regulatorio, no una previsión automática de absorción por parte del mercado. El propio estudio subraya que Europa utiliza actualmente en torno a 1,5 millones de toneladas anuales de PCR derivado de envases flexibles, por lo que el salto exigido en los próximos años requerirá inversiones, adaptación tecnológica y una coordinación más estrecha entre diseño de envases, clasificación, reciclaje y aplicaciones finales.
El desafío se ampliará de forma notable en 2035. Para entonces, CEFLEX estima que será necesario encontrar salidas viables para unos 5,9 millones de toneladas de PCR procedente de envases flexibles, ligado al objetivo de reciclaje a escala del 55% para todos los formatos de envases de plástico. Entre 2025 y 2035, esto implica incorporar unas 440.000 toneladas adicionales cada año de reciclado posconsumo de polietileno, polipropileno y poliolefinas mixtas si el sistema quiere mantenerse alineado con las exigencias del PPWR.
El informe introduce una distinción clave para la industria: los objetivos de contenido reciclado generan demanda directa en envases, pero las tasas de reciclaje más elevadas solo serán viables si existen mercados secundarios capaces de absorber los volúmenes adicionales. En otras palabras, los envases por sí solos no podrán contener todo el material reciclado que el sistema deberá producir.
Por ello, CEFLEX identifica aplicaciones fuera del envase como salidas necesarias para el PCR flexible. Entre ellas figuran películas para construcción, sacos de basura, embalajes de transporte, productos de horticultura, aplicaciones agrícolas y determinados productos rígidos. Si se incluyen estos usos ya existentes o potenciales, la demanda total de PCR flexible podría alcanzar los 4,3 millones de toneladas en 2030, lo que exigiría al mercado absorber unas 560.000 toneladas adicionales al año entre 2025 y 2030.
El estudio también advierte de que no todas las aplicaciones tendrán el mismo peso. Nueve usos secundarios de PE, PP y PO concentrarían alrededor del 80% de la demanda mecánica de PCR en 2030. Entre los más relevantes aparecen el film estirable, el film retráctil, los sacos de basura, otras bolsas y sacos, y los sacos de alta resistencia.
Para transformadores, recicladores y propietarios de marca, estas aplicaciones actuarán como mercados ancla, ya que su capacidad para integrar contenido reciclado marcará el ritmo real de desarrollo del sistema. La calidad del material será otro factor decisivo. CEFLEX señala que gran parte del reciclaje actual de envases flexibles domésticos genera calidades más bajas, adecuadas para aplicaciones como sacos de basura, productos de construcción o artículos moldeados de menor exigencia. Sin embargo, estos mercados se acercan a la saturación.
Para acceder a aplicaciones de mayor valor, incluidas películas de PE no sensibles al contacto como stretch, shrink o films de agrupación, será necesario escalar procesos mecánicos avanzados y tecnologías capaces de producir PCR de mayor pureza y consistencia. Arne Jost, director de asuntos externos de CEFLEX, resume el enfoque del informe al señalar que “cumplir con los objetivos de contenido reciclado no se trata solo de reciclar más. Depende de si ese material puede utilizarse en aplicaciones reales, con la calidad adecuada y a gran escala".