Miércoles, 10 junio 2026

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COYUNTURA

ANAIP advierte del deterioro de la balanza comercial

La transformación española de plástico alerta de las consecuencias de la pérdida de competitividad

Redacción P&C

10 de junio de 2026

La industria transformadora de plásticos en España atraviesa un momento de creciente tensión competitiva. La entrada de productos procedentes de terceros países, unida al incremento de costes y a una mayor presión regulatoria, está afectando a la capacidad del sector para mantener producción, empleo e inversión en el territorio nacional. Así lo ha advertido ANAIP, Asociación Española de Industriales de Plásticos, durante un desayuno informativo celebrado el 5 de junio en Barcelona con medios de comunicación, en el marco de EQUIPLAST, 

En el encuentro, la organización presentó una radiografía de la evolución reciente del sector y de los principales riesgos que condicionan su crecimiento. Uno de los indicadores más claros de esta pérdida de competitividad es el deterioro de la balanza comercial. Según los datos expuestos por ANAIP, el déficit comercial del sector prácticamente se ha triplicado en la última década, al pasar de 653 millones de euros a más de 1.600 millones. Este aumento coincide con un fuerte crecimiento de las importaciones procedentes de China, superior al 120%, y de Turquía, por encima del 150%. 

“La industria transformadora de plásticos ha demostrado durante los últimos años una enorme capacidad de adaptación, invirtiendo en innovación para hacer más reciclables los productos, sostenibilidad y eficiencia. Sin embargo, la acumulación de costes, el impuesto a los envases de plástico y la presión regulatoria están poniendo a prueba la competitividad de muchas empresas, y se está notando en el incremento de importaciones; podemos perder la industria local”, señaló Isabel Goyena, directora general de ANAIP. 

La asociación subraya que el sector mantiene un peso estratégico dentro del tejido industrial español. En 2024 alcanzó una cifra de negocio superior a los 19.300 millones de euros y generó más de 82.000 empleos directos. Sus productos están presentes en actividades esenciales como alimentación, salud, construcción, automoción, agricultura, energías renovables o distribución, lo que refuerza su papel transversal en la economía. Cataluña conserva una posición de liderazgo en la transformación de plásticos en España, con más de 23.000 empleos directos y una facturación superior a los 5.700 millones de euros. 

Sin embargo, ANAIP advierte de que la comunidad también refleja señales preocupantes: entre 2021 y 2023 perdió un 22% de sus establecimientos industriales del sector y un 7% del empleo. “Cataluña sigue siendo el principal motor de transformación de plásticos en España y un referente industrial. Preservar su tejido productivo es fundamental para mantener el liderazgo industrial y la capacidad de innovación del sector. Asimismo, la economía circular depende de una industria fuerte y competitiva”, destacó Goyena. 

El sector llega a esta situación después de una década marcada por inversiones en eficiencia, innovación y circularidad, con un uso creciente de materias primas recicladas. No obstante, el encarecimiento de los costes laborales, energéticos y de las materias primas, junto con la incertidumbre geopolítica internacional, está reduciendo los márgenes de competitividad de las empresas. ANAIP señala con especial preocupación el avance de las importaciones de productos transformados en segmentos como el de los filmes, donde la tendencia se ha acelerado desde la introducción del impuesto sobre los envases de plástico no reutilizables. 

Para la asociación, este fenómeno no solo afecta a la producción industrial, sino también al empleo, la inversión y la capacidad de innovación en Europa. “Nos preocupa que cada vez se consuman más productos transformados procedentes de terceros países mientras se reduce la producción industrial en Europa. No se trata de cerrar mercados, sino de garantizar que todos los operadores compitan bajo condiciones equivalentes. Además, los productos generan una mayor huella de carbono con el transporte y se reducen las posibilidades de uso de materias recicladas en España”, advirtió Goyena. 

La organización insiste en que competitividad industrial y economía circular están estrechamente vinculadas. Son las empresas transformadoras, recuerda ANAIP, las que incorporan material reciclado, impulsan el ecodiseño y desarrollan productos más sostenibles; por ello, considera imprescindible un entorno que favorezca la inversión y la innovación. 

Entre las medidas reclamadas figuran una mayor vigilancia de las importaciones, la reducción de cargas burocráticas, el acceso a una energía competitiva, el apoyo a la innovación y a la economía circular, así como la revisión de determinadas exigencias regulatorias que afectan al sector. “La transición hacia una economía más circular debe ir acompañada de una política industrial que permita mantener la producción en España y Europa. Si perdemos capacidad transformadora, perderemos también empleo, inversión y autonomía estratégica. La cuestión ya no es si necesitamos los productos plásticos, sino dónde queremos fabricarlos”, concluyó Goyena.