Sábado, 18 julio 2026

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RECICLADOS

Cierres de plantas y cancelaciones de proyectos en Europa

España, una excepción en la crisis del reciclaje químico europeo

Redacción P&C

17 de julio de 2026


El reciclado químico europeo atraviesa su peor momento desde que la tecnología saltó del laboratorio a la escala industrial. La británica VIRIDOR confirmó a finales de junio el cierre definitivo de las operaciones de QUANTAFUEL, la plataforma noruega de pirólisis que adquirió por unos 90 millones de libras entre 2023 y 2024, tras proponerlo el 12 de mayo y no hallar una vía viable para el negocio. La clausura afecta a la planta de plásticos a líquidos de Skive (Dinamarca), con capacidad para 20.000 toneladas anuales, y a los centros de Malmö (Suecia) y Oslo. Sin cambios en las políticas, argumentó la compañía, el reciclado avanzado se ha vuelto “comercialmente no invertible” frente al virgen barato y la débil demanda de polímeros reciclados. “La tecnología funciona. El problema es la realidad de negocio”, resumió Lee Hodder, directivo de VIRIDOR, que subraya que la planta danesa alcanzaba rendimientos del 70-75%.

A comienzos de junio se abrió el procedimiento de insolvencia de la alemana CARBOLIQ (Remscheid), desarrolladora del proceso CTC alternativo a la pirólisis convencional y participada por el grupo de envase SÜDPACK, empujada según el administrador concursal por la retirada de un inversor. Un grupo europeo no identificado estudia ahora su compra. 

Semanas antes, la neerlandesa PRYME había anunciado su exclusión de bolsa tras parar su planta de Róterdam. La patronal Recycling Europe ha reclamado un plan de rescate para el conjunto del sector.

En el último año también han caído, antes de colocar la primera piedra, varios de los proyectos que debían dar escala a la industria. En agosto de 2025, DOW y la británica MURA TECHNOLOGY abandonaron la construcción en Böhlen (Alemania) de la que habría sido la mayor planta de reciclado químico de Europa, con 120.000 toneladas anuales de capacidad, arrastrada por la decisión de la química estadounidense de clausurar su cracker en ese emplazamiento. 

Un mes después, EXXONMOBIL congeló 100 millones de euros de inversión en dos proyectos en Róterdam y Amberes (80.000 toneladas anuales en conjunto), alegando que el borrador europeo de reglas de balance de masas penaliza a las instalaciones integradas. Incluso los proyectos que llegan a término avanzan con el freno echado. 

La finlandesa NESTE puso en marcha a finales de 2025 su unidad de mejora de plástico licuado en Porvoo (111 millones de euros, 150.000 toneladas anuales), pero condiciona el aumento de producción a la evolución del mercado y la regulación, tras aplazar sus objetivos climáticos.

El instituto alemán Fraunhofer UMSICHT ha puesto cifras al desfase. De los 2,8 millones de toneladas anuales de capacidad proyectada en Europa, solo 289.000 toneladas están operativas hoy, mientras nueve proyectos que sumaban 819.000 toneladas han sido cancelados oficialmente, siete de ellos de pirólisis.

El fenómeno contrasta, de momento, con la situación en España. Las dos plantas de PLASTIC ENERGY, en Alcalá de Guadaíra (Sevilla, 33.000 toneladas anuales) y El Ejido (Almería, 5.500), operan desde hace siete y ocho años respectivamente y figuran entre las instalaciones de pirólisis más veteranas de Europa, a las que se suma la de 2G CHEMICAL PLASTIC RECYCLING en Ascó (Tarragona, unas 9.000 toneladas). 

El mapa español incluye además proyectos en distintas fases, la planta piloto de GREENE ENTERPRISE en Elche con tres instalaciones anunciadas en Toledo, A Coruña y Zamora, la instalación de VALORIZA en Jerez de la Frontera (unas 20.000 toneladas), la autorización ambiental obtenida por PIROPLAST ENERGY en Puertollano, y sobre todo la Ecoplanta de gasificación de REPSOL con tecnología de ENERKEM en El Morell (Tarragona), con 400.000 toneladas anuales de capacidad anunciada.

La posición española tiene, sin embargo, sus propias fragilidades. Los volúmenes tratados siguen siendo modestos frente a las capacidades anunciadas, los grandes proyectos aún no operan y los factores que han tumbado plantas y proyectos en el resto de Europa (el diferencial de precio con el virgen, la ausencia de contratos de compra vinculados a los objetivos de contenido reciclado y una regulación cuya aplicación efectiva no llega hasta 2030) pesan igual.