Viernes, 4 septiembre 2026

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REGULACIONES Y FISCALIDAD

Discrepancias en la interpretación del PPWR

¿Es el productor de film un fabricante de envases?

Redacción P&C

4 de septiembre de 2026

EuPF considera que “un rollo de film es materia prima para una operación de embalaje, no un envase terminado".

La entrada en aplicación del Reglamento de Envases y Residuos de Envases (PPWR), el pasado 12 de agosto, ha abierto una controversia sobre quién debe asumir la condición de fabricante cuando determinados materiales de embalaje de transporte se suministran sin haber adquirido todavía su forma definitiva. EuPF, el grupo sectorial de EUROPEAN PLASTICS CONVERTERS (EUPC) que representa a los productores europeos de film, ha pedido a la Comisión Europea que rectifique el criterio recogido en la segunda edición de sus preguntas frecuentes sobre el Reglamento.

El origen de la discrepancia se encuentra en el segundo ejemplo del capítulo II, pregunta 5, de las FAQ, publicadas el 1 de agosto. Según explica EuPF, la Comisión considera que el film estirable ya constituye un envase cuando se comercializa en rollo y atribuye la condición de fabricante al productor del film, en lugar de a la empresa que posteriormente lo utiliza para envolver y asegurar un palé.

EuPF rechaza esta interpretación. A su juicio, el material suministrado en rollo no es todavía un envase terminado, sino un material de embalaje que adquiere esa condición cuando se aplica a una unidad de carga.

“Un rollo de film es materia prima para una operación de embalaje, no un envase terminado. Tiene metros lineales, anchura y espesor, pero su tamaño y forma como envase los determina el cliente que encarga y diseña la unidad de carga, no el productor del film”, sostiene Thomas De Meester, responsable de EuPF. Según añade, es la empresa que decide cómo asegurar esa carga la que crea finalmente el embalaje.

La “forma final” del envase, en el centro de la discusión

La argumentación de EuPF parte de la propia definición de envase contenida en el PPWR. La asociación señala que deben cumplirse dos condiciones: que el artículo desempeñe una función de envase y que pueda distinguirse por su formato, es decir, por el tamaño y la forma de una unidad concreta.

En el caso del film estirable, parámetros que determinan el embalaje final (como el número de capas o la relación de preestiramiento) se deciden durante la operación de envoltura, en función de las características de la carga. EuPF añade que otros aspectos técnicos, entre ellos la resistencia, elasticidad o contenido de material reciclado posconsumo (PCR), también forman parte de las especificaciones solicitadas por el cliente.

La organización encuentra además respaldo para su interpretación en el anexo I del PPWR, que considera el papel de envolver vendido por separado a operadores empresariales como un artículo que no constituye un envase. A su entender, aplicar un criterio distinto al film plástico entraría en contradicción con una definición que no depende del material.

También apunta al tratamiento que recibe la propia bobina. El anexo identifica el núcleo del rollo como envase y el film enrollado como producto contenido en él. Para EuPF, esta distinción sería difícilmente compatible con considerar simultáneamente el film como envase terminado.

El artículo 16 del Reglamento constituye otro de sus argumentos. Este establece obligaciones específicas de información para los proveedores de envases o materiales de envase, una categoría en la que EuPF considera que encaja el film suministrado en rollo.

Consecuencias sobre minimización y reciclabilidad 

La discusión no se limita a una cuestión terminológica. Si el productor del film pasa a ser considerado fabricante del envase, EUPF advierte de que tendría que responder de obligaciones sobre características que no controla.

La asociación cita los requisitos de minimización del artículo 10, ya que la cantidad final de material empleada depende, entre otros factores, del espesor, la relación de preestiramiento y el número de capas aplicadas durante el enfardado. A su juicio, trasladar la responsabilidad al fabricante del film también dejaría fuera de esa obligación al operador que decide efectivamente cuánto material utiliza sobre cada carga.

EuPF plantea una dificultad similar respecto a la reciclabilidad. El productor del film no controla las etiquetas ni los adhesivos que se incorporan posteriormente al palé, aunque ambos elementos pueden afectar al reciclado del conjunto, según los estándares desarrollados para envases flexibles de PE y PP en el marco de la solicitud de normalización M/584 sobre reciclaje de plásticos y plásticos reciclados.

Un criterio diferente al de 16 registros nacionales

La asociación contrapone además las FAQ de la Comisión a la posición publicada el 25 de junio por registros y autoridades competentes de 16 Estados miembros agrupados en la European Network of Packaging Registers (EuNR). Según EuPF, este documento considera que, cuando el envase solo adquiere su forma final durante el llenado, la cadena de responsabilidad comienza en esa operación y describe expresamente los films estirables, retráctiles y adherentes como materiales de embalaje.

En la práctica actual, añade la organización, la tasa de responsabilidad ampliada del productor (RAP) correspondiente al film estirable utilizado en palés se factura en casi todos los Estados miembros a la empresa que realiza el envoltorio, no al productor del film.

La coexistencia de ambos criterios podría traducirse, según EuPF, en obligaciones superpuestas. Los fabricantes de film, ante la interpretación de la Comisión, podrían optar por registrarse y solicitar autorización en cada Estado miembro al que suministran, mientras que los operadores de envoltura continuarían declarando esos mismos componentes si así se lo exigen sus registros nacionales. El resultado podría ser la multiplicación de registros, informes de tonelaje y, en determinados casos, tasas aplicadas sobre un mismo componente.

El problema podría extenderse más allá del film estirable. EuPF cita también films y fundas retráctiles, cintas adhesivas y de agrupación, flejes, protectores de bordes y esquinas, láminas intercaladas y antideslizantes, mallas, materiales de relleno y planchas planas de cartón ondulado suministradas antes de adquirir su configuración definitiva.

Las dudas sobre quién es productor también en España

La controversia planteada por EuPF coincide con dudas más amplias sobre la aplicación práctica del PPWR expresadas desde el sector español. Isabel Goyena, directora general de ANAIP, ha llamado la atención precisamente sobre la dificultad de determinar quién debe ser considerado productor en determinados casos y sobre las incertidumbres que todavía rodean conceptos como la forma final del envase.

Goyena vincula esta falta de claridad con la seguridad jurídica y la competitividad de las empresas, especialmente cuando las obligaciones de responsabilidad ampliada del productor no avanzan al mismo ritmo en todos los Estados miembros. Como ejemplo, señala que España aplica desde enero de 2025 la RAP a los envases industriales y comerciales, mientras que Francia prevé hacerlo para los envases industriales en enero de 2027.

Dentro de esas incertidumbres, Goyena menciona expresamente uno de los conceptos que está en el centro de la posición defendida por EuPF. Según señala, “todavía persisten dudas sobre conceptos tan importantes como la forma final del envase y quién es el productor de algunos envases”. Una indefinición que, advierte, tiene consecuencias directas, puesto que “ser productor significa asumir obligaciones y costes”.

La directora general de ANAIP se pregunta si el PPWR se está aplicando de la misma manera en todos los países y contrapone el caso de España, donde la RAP de los envases industriales y comerciales se aplica desde enero de 2025, con el de Francia, que, según indica, no la aplicará a los envases industriales hasta enero de 2027.

En este contexto, reclama “reglas claras, interpretaciones armonizadas con los mismos criterios para todos, y un control efectivo de las importaciones”. Una cuestión que adquiere especial relevancia en casos como el planteado por EuPF, donde la interpretación de la Comisión sobre quién debe asumir la condición de fabricante difiere, según la asociación, del criterio publicado por registros y autoridades competentes de 16 Estados miembros.