COYUNTURA
Redacción P&C
5 de junio de 2026
El sector del plástico en España afronta una etapa de transformación marcada por la sostenibilidad, el valor industrial y la competitividad. Así lo recoge el Estudio EQUIPLAST 2026 que analiza la evolución del tejido empresarial a partir de datos correspondientes al ejercicio 2024.
Según el informe, la industria española del plástico está formada por 3.633 empresas y alcanza una cifra de negocio agregada de 28.893 millones de euros. Este volumen equivale al 5,22% de la cifra de negocio industrial en España y representa aproximadamente el 1,99% del PIB nacional. En términos de empleo, el sector reúne 107.678 trabajadores, con un tamaño medio de 34 empleados por empresa, lo que supone el 4,14% del empleo industrial y el 0,5% del empleo total en el país.
La evolución respecto al anterior estudio muestra un avance significativo. La cifra de negocio del sector ha crecido un 17,9%, desde los 24.505 millones de euros registrados con datos de 2021 hasta los 28.893 millones correspondientes a 2024. El crecimiento se reparte entre los principales eslabones de la cadena: los transformadores avanzan un 18,3%, la maquinaria un 18,0% y los recicladores un 11,1%, aunque este último subsector ha estado condicionado por la competencia entre materia prima reciclada y virgen.
La transformación sigue siendo el núcleo económico y empresarial del sector. Este segmento agrupa 3.259 compañías, el 89,71% del total, y concentra 26.815 millones de euros de facturación, alrededor del 92,8% del negocio agregado. A continuación se sitúan los recicladores, con 184 empresas, y el subsector de maquinaria, moldes y equipos, con 190 compañías y una facturación de 622 millones de euros.
El informe también refleja una reorganización del tejido empresarial. El número total de compañías se reduce ligeramente respecto a la edición anterior, de 3.704 a 3.633, mientras crecen los segmentos de maquinaria y reciclado. EQUIPLAST interpreta este ajuste como parte de una dinámica de especialización, concentración y adaptación a nuevas exigencias de mercado. En paralelo, el sector mantiene una fuerte presencia de pymes: el 43% de las empresas tiene menos de 10 trabajadores y más del 30% se sitúa entre 10 y 50 empleados.
La distribución territorial confirma la importancia del arco mediterráneo. Cataluña concentra 1.044 empresas, el 28,74% del total, y la Comunidad Valenciana reúne 789, el 21,72%. Entre ambas comunidades suman algo más de la mitad del tejido empresarial del plástico en España. Les siguen Madrid, Andalucía y País Vasco. A escala provincial, Barcelona representa cerca de una cuarta parte de las empresas del sector, seguida de Alicante, Valencia, Madrid y Murcia.
El contexto europeo ayuda a entender la presión competitiva. La producción mundial de plásticos alcanzó los 430,9 millones de toneladas en 2024, un 4,1% más que en 2023. Europa, en cambio, se mantuvo prácticamente plana, con 54,6 millones de toneladas y un crecimiento de solo el 0,4%, lo que consolida su pérdida de peso relativo en el escenario global.
En maquinaria, el estudio señala una fase de ajuste tras el ciclo expansivo reciente. La producción mundial de maquinaria para plástico y caucho cayó un 2,3% en 2024, hasta 41.510 millones de euros, mientras Alemania, principal referencia europea, redujo su producción un 2,0%. Pese a ello, Europa conserva una ventaja competitiva clara en tecnología y bienes de equipo, especialmente en eficiencia energética, automatización, digitalización y adaptación a materiales reciclados.
El reciclado aparece como una pieza estratégica, pero también como uno de los eslabones más tensionados. En Europa, el sector ha entrado en una fase de mayor complejidad, con caída de facturación y producción, aumento de cierres de plantas y presión de las importaciones. España, no obstante, figura entre los principales países europeos por capacidad instalada, junto con Alemania e Italia.
Las conclusiones del estudio apuntan a un desafío central: integrar maquinaria, transformación y reciclado en un modelo industrial coherente. La innovación tecnológica, la disponibilidad de materia prima circular, la energía competitiva, el talento y la claridad regulatoria serán determinantes para que el plástico español refuerce su papel en la reindustrialización y avance hacia una economía más circular, resiliente y competitiva.