Miércoles, 17 junio 2026

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PREVENCPACK ha conseguido desarrollar envases comestibles termosellables que son aplicables en el envasado de alimentos de baja humedad.

INVESTIGACIÓN, DESARROLLO E INNOVACIÓN

Proyecto PREVENCPACK, de AINIA

Desarrollan envases y recubrimientos comestibles a partir de residuos agroalimentarios

Jorge Rodríguez

16 de julio de 2024

El desarrollo y formulación de envases y recubrimientos comestibles para la industria alimentaria, bien sean aplicados sobre los materiales que componen el packaging, o actuando como embalaje sobre el propio alimento; es una de las estrategias en las que se está trabajando para reducir tanto los residuos plásticos como el desperdicio alimentario. AINIA ha presentado los primeros resultados de PREVENCPACK, un proyecto que está investigando el desarrollo de este tipo de soluciones y que terminará en el cuarto trimestre de este año.

En este proyecto, se ha trabajado aplicando biopolímeros naturales en fresas, ya que presentan mayor sensibilidad a ataques fúngicos.

Según ha informado AINIA, PREVENCPACK ha conseguido desarrollar envases comestibles termosellables que son aplicables en el envasado de alimentos de baja humedad. Su producción a partir de subproductos agroindustriales supone una utilización eficiente de recursos renovables, contribuyendo a la economía circular y a la reducción de residuos plásticos. El proyecto, desarrollado en colaboración con varias empresas, se ha centrado en el desarrollo de tres soluciones innovadoras: recubrimientos comestibles para alimentos, envases comestibles y recubrimientos para envases de cartón.

Los recubrimientos comestibles son capas finas de materiales naturales que, aplicadas sobre alimentos, pueden prolongar la vida útil de las frutas y hortalizas para mantener su calidad durante más tiempo. En este proyecto, se ha trabajado aplicando biopolímeros naturales en fresas, ya que presentan mayor sensibilidad a ataques fúngicos, y en champiñones, por sus problemas de oxidación o pérdidas de humedad. La aplicación de biopolímeros naturales ha conseguido retrasar la maduración, reducir la tasa de respiración y minimizar la pérdida de peso en estas frutas y hortalizas.

AINIA está desarrollando tres soluciones innovadoras: recubrimientos comestibles para alimentos, envases comestibles y recubrimientos para envases de cartón

Los envases comestibles, desarrollados a partir de residuos agroalimentarios, ofrecen una solución innovadora para la sostenibilidad. Estos envases, además de ser biodegradables, pueden consumirse junto con el alimento, eliminando completamente los residuos.

Los envases de cartón, especialmente aquellos utilizados para frutas y hortalizas, requieren protección adicional contra la humedad. En el marco del proyecto, se han desarrollado recubrimientos para envases de cartón, basados en alginatos aplicados sobre sustratos celulósicos, que mejoran la barrera contra el vapor de agua hasta en un 35%, lo que preserva la integridad del envase y la frescura del contenido.

En los últimos años, el interés por la sostenibilidad y la reducción del impacto ambiental ha impulsado la investigación en el desarrollo de envases y recubrimientos comestibles a base de bioplásticos. Estos materiales ofrecen una alternativa más ecológica a los envases convencionales derivados del petróleo.

Otras investigaciones han desarrollado películas comestibles que pueden llevar sabores, colores, nutrientes y aditivos funcionales.

Investigadores de la Universidad de Barcelona han estudiado la viabilidad de utilizar bioplásticos como el ácido poliláctico (PLA) y el almidón termoplástico (TPS) para crear envases comestibles. Estos materiales se degradan de manera natural y son aptos para el contacto con alimentos.

El Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA-CSIC) ha investigado la incorporación de nanocargas en bioplásticos para mejorar sus propiedades mecánicas y de barrera. Estos envases podrían prolongar la vida útil de los alimentos y reducir el desperdicio.

En la Universitat Politècnica de València, se han desarrollado recubrimientos a base de gelano y k-carragenato para quesos. Estos recubrimientos, enriquecidos con compuestos naturales como el safranal y el aloe vera, mejoraron la retención de agua y limitaron el crecimiento fúngico.

La durabilidad, la resistencia a la humedad y la integridad estructural, principales desafíos de este tipo de desarrollos

Otro estudio de la Universidad de Zaragoza evaluó recubrimientos a base de quitosano y almidón para frutas frescas. Estos recubrimientos redujeron la pérdida de humedad y mantuvieron la calidad sensorial de las frutas durante el almacenamiento.

El avance más significativo en envases comestibles tiene que ver con el desarrollo de materiales biodegradables y comestibles. Las distintas investigaciones han explorado una amplia variedad de biopolímeros naturales, tales como almidón, proteínas, alginatos y quitina, que se pueden convertir en envases seguros para el consumo humano. El almidón es uno de los materiales con mayor potencial, debido a su abundancia y bajo coste. Además, puede ser procesado para formar películas delgadas que son comestibles y biodegradables.

Las proteínas de origen animal y vegetal, como la caseína (de la leche) y el gluten (del trigo), también se utilizan para crear películas comestibles. Por ejemplo, la caseína ha demostrado ser efectiva en la fabricación de envases que no sólo son comestibles, sino que también pueden prolongar la frescura de los alimentos al actuar como barrera contra el oxígeno.

Los alginatos y carragenanos, derivados de las algas, se han utilizado para producir envolturas comestibles. Estos materiales tienen la ventaja adicional de ser resistentes al agua y pueden ser utilizados para recubrir alimentos que requieren una barrera contra la humedad.

La aceptación del consumidor y la regulación de estos nuevos materiales son factores clave para su adopción en el mercado.

La aceptación del consumidor y la regulación de estos nuevos materiales son factores clave para su adopción en el mercado. La quitina y el quitosano, ambos polímeros naturales, obtenidos de los exoesqueletos de crustáceos, se han utilizado para crear películas comestibles con propiedades antimicrobianas, lo que contribuye a prolongar la vida útil de los alimentos. Los envases comestibles no sólo buscan reemplazar al plástico convencional, también aportar beneficios adicionales. Se han desarrollado películas comestibles que pueden llevar sabores, colores, nutrientes y aditivos funcionales. Por ejemplo, se han incorporado sabores y aromas en los envases comestibles que pueden mejorar la experiencia sensorial del consumidor. Un envase comestible de menta podría complementar perfectamente un chocolate, añadiendo una dimensión adicional al producto. 

Los envases comestibles pueden también mejorarse con la inclusión de vitaminas y minerales, ofreciendo una manera innovadora de suplementar la dieta del consumidor. Este enfoque no sólo agrega valor nutricional, sino que también puede ser utilizado en productos dirigidos a poblaciones específicas, como niños o personas mayores. Algunos envases comestibles pueden incorporar agentes antimicrobianos naturales, como extractos de hierbas y aceites esenciales, que ayudan a prolongar la vida útil de los alimentos al inhibir el crecimiento de microorganismos. A pesar de los avances, existen desafíos que deben ser abordados para que los envases comestibles se conviertan en una opción viable a gran escala. La durabilidad, la resistencia a la humedad y la integridad estructural son aspectos críticos que requieren mejoras continuas. Además, la aceptación del consumidor y la regulación de estos nuevos materiales son factores clave para su adopción en el mercado.