REGULACIONES Y FISCALIDAD
Redacción P&C
3 de julio de 2026
Estos códigos se utilizan en la UE para clasificar mercancías importadas y exportadas, así como para aplicar aranceles, restricciones u otras medidas comerciales.
La Comisión Europea avanza en la creación de códigos aduaneros específicos para determinados plásticos reciclados destinados a entrar en contacto con alimentos. La iniciativa se enmarca en el Reglamento (UE) 2022/1616, relativo a los materiales y artículos de plástico reciclado para contacto alimentario, y pretende reforzar el control documental en las fronteras de la Unión Europea.
Bruselas notificó en abril a la Organización Mundial del Comercio (OMC) un proyecto de enmienda a dicho reglamento, en el que plantea la introducción de nuevos códigos TARIC para identificar con mayor precisión determinados productos y materiales reciclados. Estos códigos se utilizan en la UE para clasificar mercancías importadas y exportadas, así como para aplicar aranceles, restricciones u otras medidas comerciales. La lógica de la propuesta es que si las autoridades aduaneras deben verificar la conformidad de estos materiales en el momento del despacho, necesitan una clasificación específica que permita exigir y revisar la documentación correspondiente.
En concreto, el borrador señala que, para evitar la entrada incontrolada de plásticos reciclados no conformes en el mercado comunitario, las autoridades deberían recibir una declaración de conformidad durante el trámite aduanero. No obstante, la Comisión reconoce que aplicar códigos específicos a todos los plásticos reciclados y productos destinados a contacto alimentario resultaría excesivamente oneroso. Por ello, el proyecto limita la intervención a determinados materiales y artículos. El foco principal se sitúa en el PET reciclado, un material para el que ya existen tecnologías consideradas adecuadas para su uso en contacto con alimentos.
Además del PET, la propuesta incluye ciertos artículos como vajilla y utensilios de cocina, así como láminas, películas y películas multicapa que contengan al menos una capa de PET reciclado situada detrás de una barrera funcional. Esta delimitación permite concentrar los controles en categorías concretas sin extender la carga administrativa a todo el universo de plásticos reciclados.
La medida llega en un momento de creciente presión por parte de recicladores y fabricantes de envases, que llevan tiempo reclamando controles más estrictos sobre las importaciones. El sector advierte del riesgo que supone la entrada de productos y materiales plásticos reciclados de bajo coste, cuya composición y trazabilidad pueden resultar difíciles de verificar. En algunos casos, además, estos materiales estarían fabricados con materias primas vírgenes más baratas, lo que introduce distorsiones en el mercado y complica la competencia para los operadores que cumplen con las exigencias europeas.
Para la industria del envase y el reciclado, una clasificación aduanera más precisa puede facilitar la identificación de flujos de entrada, reforzar la trazabilidad y apoyar la aplicación efectiva de las normas europeas sobre seguridad alimentaria y reciclado. Si la modificación prospera, el control en frontera pasará a desempeñar un papel más directo en la verificación de la conformidad, con implicaciones para importadores, transformadores, recicladores y fabricantes de artículos alimentarios.