COYUNTURA
Redacción P&C
21 de julio de 2026
Las siete prioridades normativas del documento arrancan por los objetivos obligatorios de contenido reciclado, que BIR identifica como el motor más potente de la circularidad.
El BUREAU OF INTERNATIONAL RECYCLING (BIR), federación con sede en Bruselas que reúne a asociaciones nacionales de reciclado y a empresas de todos los continentes, ha hecho público el manifiesto One Voice, un documento de posición fechado en julio de 2026 en el que pide a Gobiernos y reguladores que incorporen los materiales reciclados a sus estrategias industriales y climáticas con la consideración de materias primas estratégicas, y que traten el reciclado como una actividad manufacturera. La organización califica de bienvenido el reconocimiento del material recuperado como activo estratégico, aunque advierte de que las propuestas para restringir exportaciones o imponer medidas comerciales proteccionistas sin un análisis exhaustivo previo pueden acabar debilitando la resiliencia que dicen querer reforzar.
El argumento descansa sobre el funcionamiento de unos mercados que, según el manifiesto, operan con dinámicas globales de oferta y demanda, de manera que las restricciones artificiales reducen los incentivos para recoger y procesar material, restan competitividad y desincentivan la inversión en capacidad de reciclado. De ahí que BIR reclame una regulación proporcionada, basada en evidencias y coherente a escala internacional, y recuerde que la actividad es internacional por naturaleza, ya que los materiales se generan donde hay consumo, se procesan allí donde existen infraestructura, conocimiento técnico e inversión, y se incorporan a nuevos productos donde hay demanda manufacturera.
La federación sostiene que las medidas contra el tráfico ilegal de residuos son necesarias y legítimas, si bien deben dirigirse con precisión para no penalizar a los operadores que cumplen la normativa, y avisa de que, cuando los marcos regulatorios consideran residuo por defecto un material reciclado de alta calidad o imponen cargas administrativas desproporcionadas, el efecto no buscado puede ser favorecer la producción virgen y erosionar los propios objetivos climáticos.
En el plano tecnológico, el texto mantiene el reciclado mecánico como columna vertebral de la circularidad material y reserva a determinados procesos de reciclado químico un papel complementario para flujos concretos de difícil reciclabilidad. El manifiesto atribuye a la inteligencia artificial, la robótica, el aprendizaje automático y los sistemas avanzados de clasificación la capacidad de recuperar materiales que antes no podían reciclarse, y sitúa esa mejora de eficiencia y calidad como condición para atender el aumento de demanda de los transformadores.
Las siete prioridades normativas del documento arrancan por los objetivos obligatorios de contenido reciclado, que BIR identifica como el motor más potente de la circularidad porque generan señales de mercado estables y previsibles que permiten a los recicladores invertir con seguridad, escalar operaciones y elevar la calidad del material. Siguen unos esquemas de responsabilidad ampliada del productor concebidos para complementar los mercados existentes y no para distorsionarlos, ya que la centralización del control sin salvaguardas de competencia y transparencia puede limitar la innovación y marginar a los recicladores independientes. El listado se cierra con el impulso a la innovación, unas definiciones claras y estándares sólidos que mantengan el foco en la recuperación material, la alineación entre política comercial, ambiental e industrial, el diálogo transparente entre reguladores e industria y el ecodiseño, dado que la complejidad de los productos cotidianos encarece el reciclado y en algunos casos lo vuelve inviable desde el punto de vista comercial.
BIR ha anunciado que seguirá defendiendo el comercio abierto y justo de materiales reciclados y ofrece a los responsables públicos conocimiento técnico y datos del sector. El recorrido real del manifiesto se medirá en los expedientes normativos ya abiertos sobre traslados de material recuperado, contenido reciclado obligatorio y diseño de los sistemas de responsabilidad ampliada, tres frentes donde la industria del plástico reciclado se juega la rentabilidad de la capacidad que ha instalado durante los últimos años.