SALA DE PRENSA
Redacción P&C
24 de junio de 2026
Las previsiones del programa contemplan la valorización de más de 960 toneladas de residuos plásticos al año.
Ayuda en Acción y adaPETation®, iniciativa de Grupo IMG, han presentado la segunda fase de Bamagreen, un proyecto orientado a convertir residuos plásticos en nuevos recursos productivos en Mali. La intervención busca transformar el plástico recuperado en productos útiles para la construcción y la electrificación, así como en flakes o escamas recicladas que permiten reintroducir el material en la cadena de valor.
La iniciativa se plantea como un modelo de economía circular con impacto ambiental, productivo y social. Además de reducir la contaminación asociada a los residuos plásticos, Bamagreen: Fase II aspira a generar empleo verde, reforzar capacidades locales y favorecer la inclusión de jóvenes y mujeres, con especial atención a comunidades vulnerables y desplazadas de Bamako y la región de Ségou. El proyecto ha sido presentado en consorcio por Ayuda en Acción y Grupo IMG, y cuenta con financiación de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, AECID.
La actuación se alinea con el VI Plan Director de la cooperación española y con el Marco de Asociación País para Mali, lo que garantiza su orientación hacia zonas priorizadas y su conexión con objetivos estratégicos de desarrollo en economía circular, sostenibilidad ambiental, empleo juvenil e inclusión social. Bamagreen: Fase II se integra en Plastic2Prosperity, la iniciativa global de adaPETation®, que aporta tecnología de reciclaje avanzada adaptada al contexto local y combinada con un enfoque comunitario.
Las previsiones del programa contemplan la valorización de más de 960 toneladas de residuos plásticos al año, la creación de 150 empleos, la formación de 150 personas en reciclaje y producción circular, y la plantación de 50.000 árboles. El impacto estimado alcanza a 8.500 personas de forma directa y a más de 28.300 habitantes de Bamako de manera indirecta.
“Bamagreen demuestra que es posible convertir un desafío ambiental en una oportunidad. Este proyecto impulsa empleo digno, fortalece capacidades locales y genera soluciones sostenibles lideradas por las propias comunidades, especialmente por mujeres y jóvenes. Gracias al apoyo de AECID, estamos construyendo un modelo de economía circular con potencial para replicarse en otros territorios de África”, afirma Marta Tietz Laranjinha, directora regional para África de Ayuda en Acción.
La dimensión tecnológica del proyecto se apoya en la experiencia de Grupo IMG, que en Portugal ha reciclado más de 200.000 toneladas de residuos plásticos y los ha transformado en productos de alta calidad. En Mali, esta capacidad se adapta mediante maquinaria semiindustrial y sistemas modulares escalables, diseñados para procesar hasta 80 toneladas de plástico al mes. El esquema combina producción, formación técnica y sensibilización ambiental, con el objetivo de consolidar una cadena local de reciclaje. La intervención se articula bajo un enfoque de desarrollo local participativo.
Mujeres y jóvenes, especialmente aquellos en situación de vulnerabilidad, ocupan un papel central en el cambio hacia un modelo más justo, resiliente y respetuoso con el medio ambiente. Para ello, el proyecto incorpora un enfoque multi-actor que integra a organizaciones de la sociedad civil, sector privado, empresas sociales, autoridades locales y servicios técnicos del Estado. El despliegue previsto sigue una secuencia de resultados: fortalecimiento de la cadena de reciclaje, desde la recolección hasta la transformación y comercialización; creación de oportunidades de formación y empleo verde; acciones de reforestación y sensibilización ambiental; y, finalmente, impulso de la innovación local y la gestión del conocimiento.
Bamagreen: Fase II se alinea con el ODS 12.5, al promover la reducción, reciclaje y reutilización de residuos plásticos. También contribuye a los ODS 13.2 y 13.3, mediante la incorporación del cambio climático en políticas locales y procesos educativos; a los ODS 4.4 y 8.6, por su contribución al empleo juvenil y la inclusión productiva; y a los ODS 5.5 y 10.3, gracias a su enfoque de género, juventud e igualdad de oportunidades.