
REGULACIONES Y FISCALIDAD
Redacción P&C
22 de junio de 2026
El Parlamento Europeo ha aprobado en sesión plenaria las nuevas normas comunitarias sobre circularidad en el sector automovilístico, recogidas en el Reglamento ELV, una regulación que aborda el ciclo de vida completo del vehículo: desde su diseño hasta el tratamiento cuando llega al final de su vida útil. El texto salió adelante con 437 votos a favor, 112 en contra y 20 abstenciones, y queda ahora pendiente de la aprobación formal del Consejo antes de su entrada en vigor.
Uno de los cambios de mayor impacto para la industria del plástico es la introducción de contenidos mínimos obligatorios de material reciclado en los vehículos nuevos. En un plazo de seis años, los plásticos empleados en vehículos de motor deberán contener al menos un 15% de plástico reciclado, porcentaje que se elevará al 25% a los diez años.
Además, al menos el 20% de ese plástico reciclado deberá proceder de circuitos cerrados, es decir, de materiales recuperados de vehículos al final de su vida útil o de piezas usadas. La Comisión Europea podrá fijar en el futuro objetivos para otros materiales, como acero reciclado, aluminio, magnesio y materias primas críticas, siempre después de realizar los correspondientes estudios de viabilidad.
La norma también prevé la introducción de la responsabilidad ampliada del productor en un plazo de tres años desde su entrada en vigor. Esta obligación hará que los fabricantes asuman los costes de recogida y tratamiento de los vehículos al final de su vida útil en cualquier punto de la Unión Europea.
Otra de las medidas relevantes es la prohibición de exportar vehículos declarados no aptos para la circulación, con el objetivo de evitar prácticas ilegales de procesamiento y desmantelamiento. Esta disposición será aplicable cinco años después de la entrada en vigor del reglamento. La nueva normativa, una vez validada por el Consejo, comenzará a aplicarse 24 meses después.
La Federación Española de la Recuperación y el Reciclaje (FER) ha valorado positivamente la incorporación obligatoria de plástico reciclado posconsumo en la fabricación de vehículos, así como la obligación de que los fabricantes elaboren estrategias de circularidad, declaren el contenido reciclado de sus vehículos y desarrollen un pasaporte digital de circularidad. Para la organización, estas medidas pueden mejorar la trazabilidad de los materiales y facilitar una gestión más eficiente de los vehículos fuera de uso.
FER recuerda, no obstante, que se trata de un flujo de residuos con un peso económico y ambiental significativo. Solo en España se dieron de baja para su tratamiento más de 671.000 turismos y vehículos comerciales ligeros durante 2025, mientras que en Europa circulan más de 248 millones de turismos y furgonetas. La federación, que representa a la cadena de valor del reciclaje, incluidos los sectores de fragmentación y postfragmentación de vehículos, ha participado durante la tramitación del reglamento trasladando la visión técnica del sector. Su principal advertencia es que algunos requisitos pueden imponer cargas técnicas y económicas desproporcionadas, especialmente en materiales como el acero y el aluminio, sin que ello se traduzca necesariamente en mejoras ambientales.
"El Reglamento es solo el tronco del árbol; ahora queda desarrollar todas sus ramas en forma de legislaciones secundarias, que determinarán cómo se aplican realmente estas medidas; y ahí es donde será fundamental que se escuche al sector del reciclaje para evitar efectos no deseados", señala Ion Olaeta, presidente de FER.
La organización también detecta una contradicción en el enfoque sobre los plásticos. Aunque el reglamento obliga a recuperar un porcentaje creciente del plástico presente en los vehículos al final de su vida útil, los objetivos de incorporación de plástico reciclado en vehículos nuevos le parecen modestos y, además, contempla excepciones en caso de falta de material o incremento de precios. "Se exige reciclar más plástico, pero no se garantiza que exista un mercado que lo consuma", afirma Olaeta, quien advierte de que "sin una demanda sólida de materiales reciclados será muy difícil consolidar las inversiones necesarias para avanzar en una verdadera economía circular". Para FER, el Reglamento ELV abre una oportunidad para reforzar la circularidad en la automoción, pero su eficacia dependerá en buena medida del desarrollo normativo posterior. La clave, según la federación, será equilibrar la ambición ambiental con la viabilidad industrial y con la creación de mercados estables para los materiales reciclados, especialmente en un sector donde las decisiones regulatorias condicionan inversiones, capacidades de tratamiento y competitividad de toda la cadena de reciclaje.
Desde el lado de la automoción, las reacciones han seguido una línea de apoyo condicionado. ACEA, la asociación europea de fabricantes de automóviles, ha defendido durante la tramitación del Reglamento que los nuevos objetivos de circularidad solo serán eficaces si se aplican con criterios de viabilidad técnica, disponibilidad suficiente de materiales secundarios de calidad automoción y un marco regulatorio coherente. La organización ha valorado los avances en contenido reciclado, pero ha advertido de los riesgos para la competitividad, en especial en vehículos pesados, si las obligaciones no se acompasan con la realidad industrial y con el desarrollo de mercados estables para plásticos reciclados.
En una línea similar, CLEPA, representante de los proveedores de componentes, ha reclamado neutralidad tecnológica y una evaluación posterior sobre la disponibilidad de plásticos reciclados, incluyendo en el debate tanto los residuos preconsumo como posconsumo y las distintas tecnologías de reciclado.