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Nuevas exigencias de control en Europa

ALPLA refuerza su programa global Zero Pellet Loss para evitar pérdidas de granza

Redacción P&C

5 de junio de 2026


ALPLA ha reforzado en los dos últimos años la implantación global de su programa Zero Pellet Loss, una iniciativa con la que la compañía busca evitar que pellets y otras partículas plásticas abandonen sus instalaciones y lleguen al entorno. El planteamiento, según explican Stephan Hadamek, jefe de Logística Corporativa, y Francisco Fallas, gerente de Logística Corporativa, va más allá de una lista de comprobación interna y aspira a consolidar una cultura operativa común en todas las plantas incluidas en el programa. 

“Para nosotros, cero significa realmente cero”, resume Francisco Fallas. En la práctica, este objetivo implica que los pellets de plástico y otras partículas no deben salir de las plantas hacia el medio ambiente. La prioridad es proteger suelo y agua en todos los países donde opera la compañía y, si se produce cualquier escape, recogerlo de inmediato de forma controlada. 

Aunque el programa se ha estructurado a escala global desde hace aproximadamente dos años, ALPLA subraya que no parte de cero. Algunas plantas, como la de Fußach, en Austria, ya venían trabajando intensamente en esta materia desde hace años, generando experiencia y sentando bases operativas. A partir de ese conocimiento acumulado, la compañía decidió agrupar las prácticas existentes y trasladarlas a un despliegue global con metodología definida, estándares uniformes y recomendaciones específicas para sus centros productivos. 

Uno de los instrumentos centrales de esta nueva etapa es la herramienta de evaluación ZPL, comunicada mundialmente en febrero de 2025. Tras esa comunicación, se impartieron sesiones de formación a los responsables de las plantas y se activó el acceso al sistema. La evaluación se basa en diez preguntas concretas y una planta solo puede completarla si responde afirmativamente a todas ellas, lo que garantiza, según ALPLA, que los requisitos esenciales han sido implantados. 

La compañía insiste en que no se trata de marcar casillas sin más. En determinados puntos, los centros deben subir documentación, como un plano en el que se identifiquen posibles zonas críticas, entre ellas desagües o puntos de transferencia. De este modo, la evaluación obliga a analizar la situación real de cada emplazamiento y a adaptar las medidas al riesgo específico de cada instalación. El despliegue alcanza actualmente a unas 160 o 170 plantas. De ellas, más de 100 ya han finalizado la evaluación, alrededor de 35 están en proceso y entre 25 y 30 aún no la han iniciado. Quedan fuera de este alcance las plantas que no procesan pellets directamente, así como las joint ventures. 

Europa tendrá un papel especialmente relevante en la siguiente fase. Según explica Stephan Hadamek, la cuestión gana peso por el avance regulatorio, ya que en el futuro deberán notificarse las pérdidas de pellets. Las primeras estimaciones correspondientes a 2025 deberán presentarse antes de finales de mayo de 2026, un calendario que refuerza la necesidad de contar con datos, procedimientos y responsabilidades claras. Por ahora, las comprobaciones se realizan principalmente de forma aleatoria cuando miembros del equipo corporativo visitan las plantas. Hadamek señala que la experiencia muestra un compromiso real de las fábricas: cuando una planta responde “sí”, habitualmente hay una medida implantada detrás. 

No obstante, ALPLA trabaja ya en una siguiente fase más centrada en la calidad del contenido y en la solidez de las medidas. En Europa, además, se está debatiendo la posible introducción de auditorías externas, con una frecuencia de una cada tres años. Los retos no son solo técnicos. Fallas identifica como aspectos clave la infraestructura —sistemas de interceptación, filtros y puntos de transferencia seguros—, pero también el cambio de mentalidad. La prevención de pérdidas se suma a la actividad diaria de las plantas, por lo que requiere gestión del cambio y responsabilidades bien definidas. Para reforzar este punto, ALPLA ha introducido un mecanismo por el que los responsables deben confirmar periódicamente que siguen a cargo del programa en su centro. 

La complejidad varía según la actividad. En reciclaje, el objetivo Zero Pellet Loss resulta más exigente debido a las grandes superficies exteriores, el almacenamiento de balas y los procesos mecánicos, que aumentan las posibles fuentes de pérdida. En el negocio clásico de envases, en cambio, los riesgos suelen estar más localizados y pueden eliminarse con mayor facilidad. Los próximos pasos pasan por mantener las diez preguntas de la herramienta, mejorar su estructura y evaluación, otorgar más responsabilidad a las regiones y publicar un catálogo de buenas prácticas. ALPLA también prevé aclarar otros requisitos europeos, incluidos los vinculados a la notificación, las posibles auditorías externas y su aplicación práctica. A cinco años vista, el objetivo de la compañía es inequívoco: “no más fugas”, en palabras de Stephan Hadamek. Fallas va incluso un paso más allá y plantea que, a largo plazo, la ambición será evitar las pérdidas de material desde el origen, de manera que ni siquiera lleguen a producirse.