REGULACIONES Y FISCALIDAD
Redacción P&C
15 de octubre de 2026

Alemania prepara un nuevo impuesto sobre determinados envases que aplicaría un tipo de 550 euros por tonelada de plástico, equivalente a 0,55 euros por kilogramo. El borrador, fechado el 30 de septiembre y elaborado para los grupos parlamentarios de CDU/CSU y SPD, prevé comenzar a gravar las operaciones realizadas desde el 1 de julio de 2027. La propuesta sigue pendiente de aprobación.
La base imponible sería el peso del plástico contenido en el envase, en lugar del peso total del embalaje. El ámbito se define mediante partidas arancelarias e incluye determinadas películas, medios de transporte y envasado de plástico, tapones, tapas y otros cierres. También comprendería ciertos envases compuestos de papel, cartón, textiles o metal cuando contengan al menos 50 gramos de plástico por kilogramo, un 5% de su peso.
La obligación tributaria recaería, según la operación, en los fabricantes alemanes, los adquirentes comerciales de envases procedentes de otros Estados miembros o los responsables de su importación desde terceros países. El texto también contempla las ventas a distancia desde otros países de la UE a particulares en Alemania.
Para el plástico reciclado, el borrador establece una devolución del impuesto previa solicitud y acreditación, cuyo funcionamiento queda condicionado a una disposición reglamentaria que concrete los requisitos y los justificantes. Por tanto, el tratamiento favorable al reciclado no debe interpretarse como una exención automática garantizada desde el inicio del tributo.
La iniciativa busca obtener ingresos para el presupuesto federal equivalentes a la contribución alemana al recurso propio europeo sobre residuos de envases plásticos no reciclados, además de incentivar un menor consumo de envases. Las previsiones del borrador sitúan los ingresos tributarios correspondientes a 2028 en unos 1.485 millones de euros.
Las asociaciones empresariales firmantes de una declaración conjunta del 9 de octubre han rechazado la propuesta. Advierten de mayores costes administrativos, posibles desventajas competitivas para la producción alemana y duplicidades en los sistemas de documentación del contenido reciclado.