¿Se está confundiendo a los consumidores con términos como bioplástico, biobasado, biodegradable o compostable?

PLASTURGIA SOSTENIBLE, 06-04-20

PLASTURGIA SOSTENIBLE, 06-04-20 Los consumidores están cada vez más interesados en saber si las marcas que compran son respetuosas con el medioambiente. Sin embargo, ¿saben realmente qué significa eso? En el caso de los plásticos, varios estudios señalan que existe mucha confusión entre lo que implican términos como biobasado, bioplástico, biodegradable, compostable, contenido reciclado y reciclable.
 
En realidad, casi cualquier cosa puede ser reciclable, pues la gran mayoría de objetos son susceptibles de que ideemos para ellos un nuevo uso cuando ya han cumplido la función para la que fueron originalmente creados. Sin embargo, ¿es realmente reciclable de una manera que el material del que está hecho pueda utilizarse en la fabricación de más productos?
 
La confusión aumenta entre los consumidores si hablamos de compostabilidad, es decir, la capacidad que un material tiene de descomponerse en cualquier entorno natural, de la misma forma que lo haría una hoja o una cáscara de naranja. Pero ¿cuánto tiempo tarda en descomponerse? ¿existen plásticos compostables que realmente se descomponen en el suelo natural? Algunas empresas como la norteamericana TERRAVIVE aseguran haber desarrollado polímeros con aplicaciones muy similares al polietileno que “tienen la capacidad de descomponerse en el suelo, ya sea este el jardín de su casa, un vertedero, el océano o cualquier vía fluvial o una instalación de compostaje industrial”. De esta forma, no importa dónde acabará el material, el consumidor puede estar seguro de que se descompondrá de igual forma.
 
Aunque se ha demostrado que el polietileno es capaz de descomponerse, no llega a hacerlo completamente, se fragmenta en trozos más pequeños. Por lo tanto, es posible que exista en el mercado polietileno fabricado en base biológica (bioplástico) pero “bio”, no siempre quiere decir compostable. Ácidos polilácticos (PLA), mezclas de almidón, celulosa, etc. tienen tasas de descomposición más elevadas que los plásticos convencionales hechos de aceites minerales o combustibles naturales. Sin embargo, no siempre son compostables.
 
El término “bioplástico” hace referencia a dos grupos de materiales. Por un lado, plásticos biodegradables que pueden ser compostados. Por otro lado, plásticos de base biológica fabricados a partir de recursos renovables pero que no son biodegradables. Los primeros, entre los que se encuentran el PLA o los polímeros a base de almidón de maíz, ya suponen alrededor del 60% en el mercado de los bioplásticos y las predicciones hablan de un crecimiento anual del 7,1% hasta 2026. Los segundos, como el polietileno, el PET o el PA hechos de caña de azúcar, experimentan un crecimiento más débil, de en torno al 5,1% anual.
 
Teniendo en cuenta su significado real, los términos “base biológica” y “biodegradable” se presentan en muchas ocasiones como diferenciaciones inútiles a menos que los consumidores entiendan su sentido e implicaciones. Los polímeros biodegradables de base biológica podrían no ser tan ecológicos como muchos creen. De hecho, la Comisión Federal de Comercio y el Estado de California ya ha impuesto a Amazon una sanción de 1,5 millones de dólares por anunciar productos “biodegradables” cuando no lo eran en realidad.
 
También prolifera el término “biobasado”. Este tipo de materiales son aquellos cuyo contenido en carbono proviene de fuentes orgánicas (plantas o residuos agrícolas) en lugar de fuentes fósiles como el petróleo y el carbón. Un producto que lleva la etiqueta “de base biológica”, no tiene por qué ser “biodegradable”. Biobasado hace referencia a los orígenes de un producto mientras que biodegradable tiene que ver con el fin de su vida útil. Ambos términos no son equivalentes. Sin duda, lo que más encajaría con la idea mayoritaria que tienen los consumidores acerca de los plásticos “ecológicos” sería producir materiales que se biodegradan anaeróbicamente en condiciones controladas de vertedero, sin luz solar, sin oxígeno y con más del 40% de agua. De lo contrario, el plástico es un contaminante a la hora de reciclar.
 
Empresas como el fabricante de juguetes MATTEL, lanzaron recientemente productos fabricados con “plásticos de base biológica”. LEGO también planea aumentar el uso de plásticos fabricados con materias primas renovables. Un documento de BASF filtrado a los medios reveló que, efectivamente, cada vez más los consumidores se encuentran con los términos “de base biológica” y “biodegradable” en los productos que se ponen a la venta. La mayoría de ellos no saben que un material biobasado no tiene por qué ser biodegradable y que incluso puede llegar a ser tan duradero como el plástico convencional. De hecho, el plástico hecho con petróleo o gas natural puede ser biodegradable.
 
Con todo ello, son varias las voces del mercado que perciben la necesidad de simplificar conceptos pues parece que se está pidiendo al gran público conocimientos en química de polímeros que, la inmensa mayoría, no tienen. Utilizar este tipo de términos contribuye a crear más confusión y, a la larga, no hará ningún bien ni a la industria plástica ni al planeta.
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