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INVESTIGACIÓN, DESARROLLO E INNOVACIÓN

AINIA desarrolla un envase cosmético a partir de bioplástico procedente de RSU

23 de noviembre de 2022

Jueves, 24 de noviembre de 2022 | Actualmente, cada habitante del planeta genera un promedio de 0,5 Tms. de residuos sólidos urbanos (RSU) por año. Alrededor del 40-50% corresponde a residuos orgánicos que contienen carbohidratos, proteínas y lípidos, que pueden servir como materias primas para el desarrollo de bioproductos. Su valorización contribuye a reducir la contaminación ambiental y a impulsar la transición desde una economía circular lineal hacia una renovable.
 
En este contexto, investigadores de AINIA han desarrollado un envase cosmético a partir de un bioplástico obtenido de residuos orgánicos. La producción de este bioplástico se ha conseguido mediante dos procesos biológicos. Un primer proceso fermentativo sin oxígeno, que permite transformar los residuos orgánicos en sustancias volátiles (AGV´s). En el segundo proceso, esas sustancias han sido transformadas por microorganismos en un biopolímero. La integración de estos dos bioprocesos permite la revalorización de los residuos, al tiempo que reduce los costes de fabricación del biopolímero.
 
Con el biopolímero obtenido, se han realizado varios prototipos de envase para productos cosméticos que han sido testados por las empresas cosméticas WALLA (Alemania) y WELLEDA (Suiza). Este bioplástico es uno de los resultados obtenidos en el marco del proyecto europeo URBIOFIN. Un proyecto demostrativo sobre la viabilidad tecnológica, económica y medioambiental de una biorrefinería para revalorizar residuos urbanos orgánicos y convertirlos en bioproductos, para su producción a escala semiindustrial.
Además, estos resultados han sido validados mediante un análisis medioambiental en el que se ha demostrado la sostenibilidad del proceso. Lograr una gestión integral de los residuos urbanos para su valorización supone una solución al problema de la contaminación ambiental, además de contribuir a la transformación económica hacia el modelo que persigue el Plan de Economía Circular de la Comisión Europea. Según explica Gracia Silvestre, del departamento de biotecnología ambiental de AINIA, “la aportación fundamental de las biorrefinerías es su capacidad de transformar la biomasa, a través de diferentes procedimientos (físicos, químicos, termoquímicos o biotecnológicos) en diferentes bioproductos de alto valor añadido”.
 
URBIOFIN es un proyecto de innovación financiado por la Bio Based Industries Joint Undertaking (BBI JU), bajo el programa de la Unión Europea Horizon 2020, en el que participa un consorcio de quince socios europeos pertenecientes a empresas, universidades y centros tecnológicos relacionados con la gestión de residuos, biotecnologías, bioproductos, biomateriales y biocombustibles. El proyecto está coordinado por IMECAL. Entre las empresas españolas participantes se encuentran AINIA, URBASER, BIOMASA PENINSULAR, la Universidad de Valladolid, el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas e IRIAF (CLAMBER BIOREFINERY). Además, contará entre sus socios con EXERGY (Reino Unido), NOVOZYMES (Dinamarca), GI DYNAMICS y Wageningen University & Research (Holanda), VISUM (Irlanda) NATURE PLAST (Francia), BIOECONOMY CLUSTER (Alemania), SES (Francia) y NATRUE  (Bélgica).
 
AINIA presentó los resultados de este y otros proyectos en las jornadas que tuvieron lugar durante la Eco Chemical Solutions by QUIMACOVA entre los pasados 4-6 de octubre. En esta mesa redonda sobre ecodiseño y reciclabilidad participó, entre otros expertos, Luis Gil, Project Manager de AINIA, que ofreció una presentación sobre la importancia que tiene el ecodiseño para facilitar el trabajo y rentabilidad de los recicladores. “Si facilitamos, a través del ecodiseño, que los envases tengan una serie de características que los hagan atractivos para los recicladores, el porcentaje de reciclado aumentará”, explicó Gil, que definió el concepto del ecodiseño como “pensar desde el principio qué es lo que va a pasar al final”.
 
El Project Manager de AINIA se detuvo a analizar el papel que juegan los tapones de los envases en el ecodiseño, la mayoría de las veces considerados como impropios en el proceso de reciclado debido a su tamaño. También invitó a los presentes a reflexionar sobre la cantidad de materiales que conforman muchas veces los envases, y que dificultan también considerablemente el aprovechamiento de los envases posconsumo. El color, la forma del envase, las etiquetas (y el material y adhesivos con el que estas se fabrican) y ciertos aditivos utilizados en la fabricación de los envases también van en contra de los principios del ecodiseño y “perjudican la identificación de los materiales en los equipos de separación de materiales”. 
 
Gil consideró que, de todos los cambios que hay que aplicar en la fabricación de envases para conseguir un auténtico ecodiseño, el más importante es la reducción del peso. “Es lo fundamental porque así ya estamos previniendo. Si es posible utilizar para el envasado un packaging con menor peso ese debe ser el punto de partida”. El directivo de AINIA relacionó directamente este asunto con la próxima entrada en vigor del impuesto al plástico. “La Ley nos está diciendo que se va a imponer un impuesto de 0,45 €/Kg. al plástico virgen incorporado en cualquier envase. Para hacernos una idea de lo que esto significa, un Kg. de polietileno cuesta aproximadamente 1,2-1,3 €/Kg. Posiblemente, ahora mismo será algo más caro debido a las subidas que se han producido. Por lo tanto, al aplicar el impuesto, estoy incrementando prácticamente en un tercio el precio de ese envase, un 33%. Es muchísimo, teniendo en cuenta además que hablamos de productos como, por ejemplo, un envase para lejía cuyo valor añadido es bajo. Por todo esto tiene tanta importancia la reducción del peso de los envases”.

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